lunes, 2 de abril de 2018

¿Cómo mejorar la oratoria para tu disertación de grado?

            En algún momento de nuestras vidas como estudiantes, nos hemos preguntado: ¿qué debo hacer para mejorar mi dicción?, ¿cómo hago para no repetir esta palabra o muletilla?, ¿cómo saldré en la presentación oral de mi trabajo de grado? Estas y otras interrogantes, me han llevado a escribir este artículo; el cual, deseo, pueda ayudarnos a responder y a canalizar estas inquietudes.
            En tal sentido, es necesario que recordemos las definiciones que nos han dado algunos autores en cuanto a la oratoria. Añez  (2006), la define como “el arte de hablar bien. También es considerado  un género literario formado por el discurso, la disertación, el sermón” (p. 45); se aplica a todos  los actos comunicativos que están planteados con la intención persuasiva (conferencia, charlas o exposiciones).  Por su parte, la Real Academia de la Lengua Española la considera como el “arte de hablar con elocuencia; de deleitar, persuadir y conmover por medio de la palabra”. Una interesante definición que coincide con la anterior y hace referencia a una dialéctica fecunda dirigida con intencionalidad específica.
            Albán  Aléncar (2007), nos regala una aseveración acorde a los propósitos que guían este ensayo. Para este autor, la oratoria es el conjunto de principios y técnicas que permiten expresarnos, principalmente de manera oral, con claridad, facilidad y sin temores, ante un público numeroso y variado, con la intención de transmitir un determinado mensaje. Esto es precisamente, lo que queremos: mejorar nuestra expresión para presentar el informe final de nuestro trabajo de investigación y el informe final de prácticas profesionales, requisitos indispensables para aprobar y culminar nuestra carrera universitaria.
            Es así, como trataremos de revisar, someramente, algunos principios y técnicas que guían el desempeño del orador. El orador, persona que transmite el mensaje, debe cultivar algunas cualidades que le permitirán perfilar su estilo oral. Entre éstas tenemos: (a) las físicas, que comprenden su aseo personal y vestuario; los cuales deben estar acordes al contexto y público al que va a dirigirse; (b) las cualidades intelectuales, referidas a la buena memoria y al dominio del tema a tratar, por lo que debe estudiar su discurso y evitar ambigüedades; y (c) las cualidades morales, que enfatizan la puntualidad, honradez y congruencia; todas estas cualidades deben estar acompañadas (o más bien, blindadas) de una amplia actitud mental positiva, que permitirá darle el sello personal a nuestro discurso;  el cual debemos diseñar y ejecutar con naturalidad, claridad, concisión, coherencia y sencillez.
            Como seres hablantes, estamos dotados de una amplia fuente de recursos expresivos que permiten comunicarnos. Tal es el caso de la voz. El manejo de la voz es crucial para configurar nuestro estilo oral. Es importante hablar con claridad, adecuar el volumen o intensidad de la voz al auditorio o público que está escuchándonos, realizar las modulaciones necesarias al momento de hablar, cuidar la dicción o pronunciación correcta de cada una de las palabras y prestarle atención al ritmo, a través de la utilización de las pausas precisas y acordes al discurso.
            En consecuencia, debemos evitar un lenguaje soez y descuidado. Para ello, es importante que tomemos conciencia de que estamos formándonos como profesionales y apuntamos hacia la excelencia. En razón a esto, evitemos la omisión de letras: pa´lla, en lugar de para allá; evitemos la mala pronunciación de palabras como: queríanos, amábanos, besábanos, lo correcto es decir: queríamos, amábamos, besábamos. Luchemos, férreamente, contra la repetición “incontrolada” de palabras o frases en el discurso, popularmente conocida como muletillas.  Es frecuente escuchar la reiteración de términos como “entonces”, “¿no es verdad?”, “¿bueno?”, “¿sí?” “esteeeee…”, “hum”, “hem”, “O.K.”, “o sea”, “ves”, “digamos”, “así es”, “me explico”, “indudablemente”, “básicamente”, “me entienden” y muchos otros.
            Una forma de evitar estas molestas muletillas, que empañan nuestras exposiciones orales, consiste en: (a) intenta reducir la velocidad del discurso y realizar pausas conscientes entre las frases. (b) Grabar el discurso. (c) Repasar la grabación e intentar detectar las muletillas. Una vez que las ubiquemos, debemos ser inflexibles con ellas. Al principio, lo sentirás como algo forzado, pero con el pasar del tiempo, te saldrá con naturalidad. (d) Esfuérzate cada vez que hables en público para evitarlas. Debes practicar mucho, frente al espejo, con un colega, amigos o familiares. Con la práctica, se logra la perfección. Sólo así desaparecerán.
            Otra técnica interesante son los ejercicios de vocalización. En una posición cómoda trata de relajar todo tu cuerpo, especialmente tu garganta. Vacía tus pulmones, toma suficiente aire por tu nariz (no demasiado), y empieza a dejar salir un flujo de aire constante mientras pronuncias los siguientes sonidos por varios segundos: “ooo, uuu, aaa, eee, iii”. Como puedes ver, vas a mantener un tono constante hasta que termines de pronunciar todos ellos, y de preferencia trata de hacerlo con una sola toma de aire. Empieza con un tono medio que sea cómodo para ti; comienza con tu tono natural de voz, y después, prueba expresar tonos más graves y tonos más agudos.
            Para mejorar tu dicción, te recomiendo el uso de los trabalenguas. Busca y apréndete de memoria al menos 5 trabalenguas que contengan consonantes diferentes, para que puedas practicarlos en cualquier oportunidad que tengas. Repite de cinco a diez veces al día cada trabalenguas. Trata de aumentar poco a poco la velocidad, sin descuidar la buena pronunciación, y de preferencia hazlo también con un lápiz debajo de tu lengua.
            Otro de los recursos expresivos que poseemos como hablantes es el lenguaje corporal, también conocido como componente no verbal de comunicación. Con nuestro cuerpo podemos transmitir mensajes: acompañamos las palabras, le damos fuerza, le damos dramatismo. Para ello, podemos usar nuestras manos y brazos. Las manos las usamos para apoyar nuestra comunicación, como expresión confirmatoria de lo que queremos decir. También contamos con los ademanes: que son movimientos de manos y brazos para enfatizar el valor de las palabras y las emociones. Los ademanes bien ejecutados potencian el significado de las palabras y las intenciones.
            Claro está, también estos ademanes deben ser ejecutados tomando en consideración el discurso, sin abusar de ellos. Incorpora movimientos con tus manos que te ayuden a enfatizar inteligentemente las partes clave de tu mensaje. Durante nuestra disertación oral debemos evitar cruzarnos de brazos, tocarnos la cara, no colocar las manos en la cintura ni meterlas en los bolsillos ni frotarlas constantemente. Este tipo de gesto da la impresión de inseguridad y nos deja mal parados frente a un auditorio o jurado.
            La cara es otro de los recursos expresivos con los que contamos y es el principal sistema de señales para mostrar las emociones. Hay 6 emociones principales y 3 áreas de la cara responsables de la expresión. Las emociones son: alegría, sorpresa, tristeza, miedo, ira y asco o desprecio. Las tres regiones faciales implicadas son: la frente/cejas, los ojos/párpados, la parte inferior de la cara. Una conducta socialmente habilidosa requiere una expresión facial que esté de acuerdo con el mensaje. Si una persona muestra una expresión facial de miedo o de enfado mientras intenta iniciar una conversación con alguien, es probable que no tenga éxito, por eso debemos cuidar este tipo de gestos a la hora de comunicarnos.
La sonrisa es un componente importante al momento de entregar un mensaje. Puede utilizarse como sonrisa defensiva, como gesto de pacificación. Con una sonrisa podemos suavizar un rechazo, comunicar una actitud amigable y animar a los demás a que nos devuelvan también una sonrisa. Además, de mostrar agrado hacia lo que estamos haciendo y diciendo. Puedes sonreír como muestra de satisfacción por la meta alcanzada y el hecho de culminar con éxito tu carrera, y estar ahí contando tu experiencia con la mejor de tus sonrisas.
El contacto visual es crucial. Es importante que cuando estés presentando tu trabajo pasees la vista por todo el auditorio, de forma pausada. Evita mirar a una persona en particular. Debemos evitar las miradas cortas e inquietas. Si mirar a los ojos nos resulta incómodo, lo mejor es mirar a la frente, ya que da la misma impresión. Realicemos miradas de forma global. Mirar a la audiencia es una forma de mantener la atención, la persona que percibe nuestra mirada, experimenta la sensación de que se le habla a ella, por el contrario si un sector no recibe nuestra mirada, tendrá la sensación de que no le tenemos en cuenta.
Ahora bien, un aspecto que perturba a algunos estudiantes a la hora de efectuar una disertación, es el miedo escénico, el cual se constituyen en un sentimiento de inquietud causado por la emoción. Es una conmoción del espíritu ante un riesgo, sea inminente o no, real o imaginario, lo que puede generar un estado caótico en la persona. Algunos de los factores que lo estimulan son: La competencia (medirse comparativamente con otros), la evaluación (saberse supervisado), el conocimiento (La falta de preparación académica), la expectativa (esperar más de uno o de los demás), la incertidumbre (dudar sobre lo que acontecerá), la inexperiencia (carecer de práctica previa), la intensidad (circunstancias especiales) y la novedad (enfrentar lo desconocido).
El miedo escénico puede manifestarse de diversas formas y en intensidades diversas. Algunos de los efectos pueden ser:  pérdida de la visibilidad o de la audición, aceleración del ritmo cardíaco,  respiración acelerada, el frío o el calor invade todo el organismo, copiosa sudoración en quien a la vez siente frío, bloqueo de la memoria, requerimiento urgente de orinar, malestar estomacal, corte de la digestión, imperiosa necesidad de desechar; o náuseas y deseo de devolver,  risa indetenible o lloriqueo imparable, sequedad en la boca, ganas de esconderse tras de algo, ruborización y sobrecalentamiento del rostro, temblor en el cuerpo, particularmente en piernas y manos, tartamudeo y atropello de la expresión, ahogo de las palabras como si la lengua se le pegara; en fin, malestar general.
            Como puede constatarse, son muchísimos los efectos que causan padecer de miedo escénico. En consecuencia, debemos actuar y sobreponernos para luchar contra ese perverso, antiacadémico enemigo. Seguidamente, apuntaré algunos consejos que pueden ayudarnos a superarlo:
1)Acepte que el miedo existe y que usted tiene o puede tener miedo, por tanto:  (a)Usted no es la única persona que siente miedo. (b)El miedo no es vergonzoso.  (c)Usted siempre tendrá miedo al enfrentar al público. (d)El miedo, o por lo menos un poco de él, es positivo. (e)La ausencia absoluta de miedo, puede resultar negativa. (f)La audiencia no sabe que usted está nervioso
2)Sea asertivo, cultive su autoestima
3)Proceda con valor como si no tuviera miedo
4)Mire al auditorio con confianza, no lo evada
5)Prepare y ensaye su discurso
6)Hable. Hable. Hable
7)Desconfíe de los estimulantes
8)Descanse
9)Sepa que el público desea oírlo
10)Relájese.
La relajación puede ser hecha, y conviene que así sea, en dos tiempos distintos: La relajación remota. Es la que se hace días previos al discurso, y en algunos casos el mismo día, pero, antes de estar ya en el escenario. Es así como podemos hacer: ejercicios físicos, ejercicios de relajación y ejercicios de respiración.  Por su parte, la relajación inmediata es la que hacemos pocos minutos o segundos antes de comenzar a hablar. Comprende: Ejercicios de eliminación de la tensión del rostro, como por ejemplo: comprima el rostro, frunza el ceño, comprima los músculos de la frente, cierre los ojos con fuerza y comprima los labios y todo el rostro. Ahora, relaje el rostro plácidamente, lentamente, lo más lento que pueda, y dibuje una sonrisa en su cara. Repita el ejercicio. Estire la boca, tanto como le sea posible, abra la boca y los ojos, estire la mandíbula. Ahora, lentamente, lo más lento que pueda, relaje el rostro y dibuje una sonrisa. Repítalo.
Igualmente, contamos con los ejercicios de respiración, los cuales podemos practicar teniendo en cuenta:
Paso 1. Asume una postura erguida pero natural.
Paso 2. Exhala por completo el aire que hay en tus pulmones a través de tu boca y nariz hasta que sientas tu abdomen comprimido.
Paso 3. Inhala de manera natural permitiendo que el aire entre y llegue hasta tu estómago, cuidando de no levantar tus hombros.
Paso 4. Una vez que tengas tus pulmones llenos y sientas tu abdomen levantado, exhala iniciando de nuevo el proceso. Repite 3 veces
Para la relajación muscular puedes hacer de 3 a 5 movimientos circulares suaves con tu cabeza y tu cuello para relajarlos. Repite estos movimientos circulares suaves con tus hombros, rotándolos de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás. Agita tus manos de 3 a 5 veces como si estuvieras sacudiendo agua ligeramente. Si tú sientes tu quijada tensa,  relájala abriéndola y cerrándola de manera suave.
Otra técnica importante, consiste en visualizar en tu mente un resultado positivo de lo que estás a punto de enfrentar.  Debes sentirte  convencido de que lo que compartirás, va a ser percibido como algo de valor por parte de tu público. Que te veas a ti mismo en el escenario, tranquilo y hablando con mucha fluidez y confianza. Finalmente, imagina a tu público aplaudiendo y mostrándote su aprobación al término de tu presentación. Espero que estas sencillas técnicas, te ayuden a controlar el miedo escénico y puedas disertar, con éxito, tu trabajo de grado y el informe final de tus pasantías. No obstante, recuerda siempre: La constancia es la clave del éxito. Por eso, te pregunto: ¿Tú crees que un atleta  está listo para competir y ganar con sólo haber trotado un día antes de la competencia?

lunes, 5 de marzo de 2018

Hacia una lectura creativa, comunicativa y funcional




     El ser humano se desenvuelve en un ambiente que está lleno de mensajes. En consecuencia, lee permanentemente e interpreta diversidad de informaciones que están a su alrededor. El hábito de la lectura está tan enraizado que ni siquiera se advierte, no se tiene conciencia de este ejercicio tan cotidiano. No obstante, en el ambiente académico, cuando se habla de lectura, es preciso hacer énfasis en el aspecto comprensivo y, muy especialmente, en considerar al proceso lector como una acción comunicativa enmarcada por un espacio social determinado. En tal sentido, la acción pedagógica debe estar dirigida hacia el desarrollo de actividades que fomenten las habilidades lectoras del estudiante, las cuales deben ser consideradas en forma interdependiente y de adquisición simultánea, con la finalidad de que se propicie el compartir de saberes, de experiencias previas y se faciliten procesos hermenéuticos y dialógicos entre los estudiantes y los actores sociales del entorno donde se desenvuelven. Considerando estas premisas, leer no es solamente descifrar un texto escrito, sino construir inteligentemente el significado del mismo, interactuando con la información visual que se encuentra en el texto, con los diversos factores contextuales y con los conocimientos y experiencias previas del sujeto. 

     En el proceso de la lectura es posible que los individuos cambien sus propias opiniones o construyan otras que podrían ser introducidas a nivel social a partir de la actividad comunicativa y del consenso entre los individuos. Así, las orientaciones que se proponen parten de un enfoque comunicacional-funcional del proceso lector, que exige satisfacer necesidades, expresar ideas, intercambiar puntos de vista y transmitir mensajes: condiciones especiales para formar ciudadanos democráticos, críticos y participativos. De esta manera, la lectura propicia la integración con todas las áreas del currículo. Este hecho contribuye a la organización de actividades que favorezcan la participación del estudiante en los procesos de observación, análisis, comprensión, comparación y clasificación, sobre la base de la situación que permita su crecimiento intelectual, afectivo y social. 

     El propósito de la enseñanza de una lectura creativa es lograr el desarrollo de la competencia comunicativa del estudiante, atendiendo a los procesos de comprensión y producción en el lenguaje oral y escrito, tomando en cuenta el uso de los registros adecuados para cada contexto situacional. Es importante destacar, que deben evitarse posturas dogmáticas que frenan el intelecto y la capacidad dialógica del individuo, por ello, el lector debe estar atento a la diversidad de informaciones que lleguen hasta él, con el fin de interpretarlo considerando factores multidimensionales, multireferenciales y socialmente complejos, para evitar vacíos epistémicos e inadecuados. Es en esta perspectiva que debe enseñarse la habilidad lectora. Marín y De la Torre (1991) aseguran que la lectura, además de un proceso de descodificación, se considera como tal, cuando el lector es capaz de entender lo que lee. De ahí que afirman “que el texto escrito es algo que habla no sólo a los ojos sino también al entendimiento y a la imaginación.” (p.400). Igualmente, comentan que, a través de la lectura, el lector, además de distraerse, aviva su imaginación y al mismo tiempo aprende a conocer los sentimientos, los problemas, las opiniones, las alegrías de los hombres, su modo de reflejar la realidad, entre otras cosas. 

     En este marco de referencias, la lectura creativa, además, toma en consideración aspectos que apuntan a un diálogo donde se dé cabida a las perspectivas y conocimientos de los otros, sus enfoques y sus puntos de vista, para desarrollar las habilidades que faciliten la construcción de los significados, de espacios intelectuales y de experiencias compartidas. Esto en consonancia con lo expresado por Carrizo y otros (2003), quienes aseveran que debe privilegiar una aptitud de “pensar en red”, para abordar el conocimiento de la realidad desde una mirada compleja y formulando una estrategia transdisciplinaria que permita la integralidad de los saberes, nuevas maneras de organizarlo, nuevas visiones y actitudes. 

     Se trata de comprender un pensamiento que separa y que reduce junto con un pensamiento que distingue y que religa. No es abandonar el conocimiento de las partes por el de las totalidades ni el análisis por la síntesis, hay que conjugarlos y contextualizarlos. Para Morín (2001) “existen los desafíos de la complejidad a los cuales los desarrollos propios de nuestra era planetaria nos confrontan ineluctablemente” (p.48). Esto es, precisamente a lo que se apunta, un abordaje de fenómenos y realidades que son significativas para el ser humano en la medida en que se reconozca su reciprocidad e interdependencia con un todo organizado y común. En atención a esto, el docente debe apuntar su acción hacia lo transdisciplinar, intentando escudriñar a la persona que subyace como unidad biopsicosocial, en su realidad, en su medio ambiente, con sus objetivos y sus fines. 

   Igualmente, la lectura creativa se inscribe en una pretensión de su aplicabilidad a cualquier fenómeno social inspirándose en aspectos conceptuales de distintas disciplinas, convirtiéndose en un instrumento útil para acceder al saber popular que sirve de base para interpretar la realidad y se constituye en materia prima para que los actores sociales, a través de procesos hermenéuticos, adquieran la capacidad de establecer ideas que generen conocimientos ajustados a su realidad y a sus intereses sociales. Por ello, esta concepción de la lectura representa una forma de participar y compartir con otros seres humanos. Es un proceso en donde las personas intervienen con cierto compromiso que les ayuda a alcanzar una mutua aceptación y una comprensión a partir de la interacción. 

     El aprendizaje de la lectura, como todos los aprendizajes, no se produce en aislamiento. Ugas (2006) sostiene que es vital para la sociedad el intercambio de información, debido a que propicia una dinámica indispensable que mantiene las estructuras sociales. De este modo, los estudiantes aprenden a leer comprensivamente cuando confrontan con sus compañeros y maestros, los hallazgos en un determinado texto. En este contexto, se propone la lectura creativa donde se privilegia la acción comunicativa que se da a través del diálogo, puesto que permite el compartir de saberes y experiencias, facilitando al estudiante la comprensión textual y del entorno donde se desenvuelve, con sus múltiples canales, en los cuales el actor social participa en cualquier instante que lo desee o no, interviniendo no sólo con palabras sino también con gestos, miradas y silencios. Por ello, la reciprocidad entre el docente y los estudiantes requiere un lenguaje clarificador y estructurado, abierto a las múltiples expectativas e intereses de los estudiantes, valorando su interrelación y la expresión oral, en sus numerosas matices y tonalidades. En esta perspectiva, Sagastizabal (2006) asevera que el diálogo es un proceso de indagación colectiva sobre los supuestos y certezas que conforman la experiencia diaria (p.172). De este modo, el diálogo permite el acercamiento, el compartir, el pensar juntos, poniendo en común y al descubierto información, opiniones, diversidad de mensajes y significados. 

     En suma, lo que se pretende es que en el aprendizaje de la lectura se promueva el compartir de experiencias, que haya una participación activa y se construya el significado a partir de ideas consensuadas. Como lo afirma Morales (2007), el docente debe leer y compartir, comentar lo que lee y leer con otros, es decir, dar ejemplo. Por lo que, la metodología que utilizará debe ser flexible, globalizada y centrada en el estudiante, insistiendo en estimular la creatividad e impulsándole a usar lo aprendido para expresar sus propias ideas, pensamientos y necesidades. 



REFERENCIAS

Carrizo, L., Espina, M. y Kleiu, J. (2003). Transdisciplinariedad y Complejidad en el Análisis Social. Versión Preliminar. Uruguay: Most.

Marín, R.  y  De   la   Torre,   S.   (Coord.).   (1991).    Manual    de   la   Creatividad. Barcelona-España: Vicens Vives.

Morín, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Bogotá: Magisterio.

Sagastizabal, M. (Coord.). (2006). Aprender y enseñar en contextos complejos.  Argentina: Noveduc.

Solé, I. (2000). Estrategias  de Lecturas.  (11a. ed.). Barcelona-España: GRAÓ.

Ugas,  G. (2006).  La Complejidad. Un modo de pensar.  San Cristóbal-Táchira: Lito Formas.

viernes, 11 de agosto de 2017

Flor de Cayena

Cual arcoiris mañanero,
regalas tu colorido.
Arbusto  muy llamativo
Llegaste del extranjero.
Entre tus colores contar:
rojo, blanco, amarillo,
perfecta para decorar
Jardín, casas y pasillos.
Flor tropical resistente,

germinaste entre mi gente.
Maritza Navarro

martes, 20 de junio de 2017

A Rómulo Gallegos

Maestro, político y escritor,
amante de la democracia,
del nativismo criollo fuiste cultor.
El campo y la ciudad fueron tu inspiración,
en la devoradora de hombres,
  mostraste  tu condición.
Pobre Negro, Canaima y Cantaclaro,
 son también tu creación,
nos dejaste tu legado
para  el estudio y discusión.
Por el Guárico y  el Apure,
y por toda la Nación,
los Unergistass unidos,
expresaremos  nuestra admiración.
Autora: Maritza Navarro 

martes, 8 de noviembre de 2016

Manejo de las Tic en la Práctica Tutorial

     
   En la actualidad, la incorporación de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) propone asumir grandes retos. La dotación de infraestructura y de equipos tecnológicos a las instituciones educativas es primordial, pero no es suficiente. Es necesaria la implementación efectiva de las TIC en las prácticas académicas de estudiantes y profesores, dentro y fuera del aula, insertándolas como herramienta para el aprendizaje de contenidos del plan de estudios y no solo como un taller de inducción. 

   Con ellas, el papel que desempeñan los docentes y los estudiantes se ve modificado por nuevas estrategias y metodologías que favorecen procesos de enseñanza y de aprendizaje constructivos, en los que se promueve la participación y el estudiante es activo en su aprendizaje. Por lo que, deben adquirir competencias específicas, que los capacite para dar sentido al uso de la herramienta y a la información que se obtenga a través de ellas para el aprendizaje significativo. De igual manera, se requiere que los docentes, además de formarse técnicamente para el manejo instrumental de las TIC, reciban capacitación para el uso de éstas, como herramientas pedagógicas, en todas las materias y áreas en las que su empleo sea posible. Es en esta perspectiva que, docentes y estudiantes son protagonistas y responsables del uso efectivo de las TIC en los procesos educativos. 

   Ahora bien, en lo que respecta al uso y manejo de las TIC en las prácticas de tutoría, considero que, en correspondencia con lo referido en párrafos precedentes, hay un protagonismo corresponsable entre Tutor y Tutorado, quienes deben estar instrumentalmente formados y conscientes de la trascendencia que representan las investigaciones sólidas, confiables y factibles, tanto para la calidad educativa como para el desarrollo del país. En este contexto, las TIC vendrían a ser una herramienta fundamental para entrar a un mundo lleno de información de fácil acceso para los docentes y estudiantes, información que debe ser cuidadosamente analizada y examinada para evitar conductas deshonestas en la construcción de nuestras investigaciones. De igual manera, las TIC propiciarían un ambiente de aprendizaje divertido, cognitivamente creativo, dinámico e interactivo que permitiría llevar a cabo el trabajo académico, bajo la guía del tutor, de forma armónica, autogestionada y responsable. 

   En cuanto a las ventajas y desventajas del uso de las TIC, debemos tomar en cuenta que, como principio general, éstas deben estar en función del diseño pedagógico y no al revés. Es decir; para que usemos un video, una animación, un foro, un correo electrónico, el Internet, un equipo de cómputo, entre otros, debemos considerar la necesidad pedagógica que atenderemos. El uso de las TIC en la educación eleva la calidad del proceso educativo porque permite superar las barreras de espacio y tiempo donde hay una mayor comunicación e interacción entre los profesores y estudiantes. Esto lleva a que exista una construcción distribuida de diferentes fuentes de información donde se participa de manera activa en la construcción del conocimiento y, así, se potencializan los individuos que en este proceso participan. 

   Los siguientes son algunos de los beneficios que las tecnologías nos ofrecen en el ámbito educativo: facilitan la comunicación; ayudan a disminuir las barreras de espacio y tiempo; propician el aprendizaje colaborativo; permiten que los individuos crezcan personalmente practicando su comunicación; gracias a las tecnologías surgen nuevas profesiones y modalidades educativas; los retos del futuro se ven más alcanzables si se apoyan de las TIC; el uso de la Internet permite un acceso de igualdad tanto a la información como al conocimiento, considerándola como un estándar de comunicación. 

   Con relación a las desventajas o limitaciones, puede caerse en el error de utilizar a las TIC sin tener un diagnóstico previo del para qué nos servirán y qué procesos serán los que apoyen. Para que esto funcione, debe existir una base pedagógica didáctica orientada al logro de un objetivo. El estar acostumbrado a una enseñanza presencial pone barreras en cuanto a la asimilación de conocimientos por medio de tecnologías, pero resulta interesante utilizarlas, porque colocándolas en una balanza, las ganancias son mayores. En suma, los beneficios que se obtengan por el uso efectivo de las TIC dependerá, sobre todo, del enfoque pedagógico utilizado en la planificación y desarrollo de la clase, de la capacidad de los actores para aprovechar todas las oportunidades que éstas brindan y de la actitud que adopten, tanto el docente como los estudiantes, para la enseñanza y el aprendizaje, respectivamente.

jueves, 28 de abril de 2016

La superheroína


       La superheroína se levanta muy temprano, pues tiene que preparar el desayuno. Sin apenas tener tiempo de asearse, hace el café, las arepas, pone ropa a lavar. Luego despierta a los muchachos (a veces tiene que hacerlo repetidamente), está encima de ellos para que se cepillen los dientes, se vistan (a veces los viste ella) o se amarren los zapatos. La superheroína prepara loncheras, acomoda la ropa antes de que salgan los muchachos, les echa un último vistazo para que estén bien peinados y arregladitos. A veces tiene que llevarlos al colegio o liceo y tiene que hacerlo rápido y bien para no llegar tarde a su propio trabajo.
       Durante el día, la superheroína está pendiente de sus chamos vía celular. Ruega a Dios porque no se lo roben, ya que es la única forma de estar comunicada con ellos y poder protegerlos de tanto malandro que anda suelto.
       La superheroína sabe que, para hacer mercado, le esperan varias horas de cola. Pero no se amilana porque ella es luchadora y nadie podrá derrotarla cuando se trata de asegurar el alimento de los suyos. Hace la cola, negocia, pregunta, interroga, reclama airadamente sus derechos. Como una leona protegiendo a sus cachorros, ella hará lo posible porque en la mesa de su casa no falte la arepa, ni la leche ni el aceite ni el jabón. Tiene que pedir permiso para hacer las colas; las horas perdidas en ellas pueden costarle el puesto de trabajo, pero no puede llegar a casa con las manos vacías.
       La superheroína cuenta los churupos para llegar a fin de quincena. Pedrito necesita interiores; Carmencita, un bluyín; Pablito, un libro para el colegio; Anita, cuadernos y creyones. Todo está carísimo, el dinero no le alcanza y a veces se echa a llorar en el baño para que nadie la vea. Ya no se pregunta cómo llegará a fin de mes, sino cómo llegará a fin de semana, si el dinero alcanzará mañana. Ve su rostro en el espejo: las primeras canas, las primeras arrugas que ningún maquillaje puede cubrir. Se siente extraña, no sabe si es ella quien aparece reflejada.
       La superheroína, antes de desarrollar superpoderes, fue una mujer joven, feliz, dicharachera, que tenía tiempo para divertirse, para salir, para estudiar, para amar. Pero ahora no solo no tiene tiempo, sino que el país no es el mismo. Para reunirse con unas amigas a tomar café y a hablar tonterías, tiene que hacer malabarismos. Siempre está pendiente del reloj, de los hijos, del celular. Las reuniones con las amigas parecen competencias de chateo.
       Siempre más pendiente de los demás que de ella misma, se le pasa la vida sin poder disfrutarla. La superheroína se sirve de última y es capaz de  quitarse la comida de la boca para dársela a sus pequeños. Ella es la primera en levantarse y la última en acostarse. Cuando ya todos están durmiendo, ella sigue trabajando: sumando las cuentas por pagar, lavando ropa, planchando, cocinando u ordenando el reguero que los demás dejaron.
        A veces llega un hombre que la procura. Puede ser el padre de sus hijos o puede ser otro. Con suerte será un tipo decente, alguien que no llegue borracho a pegarle o maltratarla o a robarle el dinero que esconde en una caja.
       El cuerpo tiene sus urgencias. Le recuerda de vez en cuando que es un ser humano, no una supermujer, ya que el amor pasó a ser una ilusión de juventud, al menos queda la posibilidad de pasar algunas horas horas de entretenimiento.
       La superheroína nunca sale en los medios de comunicación, salvo cuando pierde sus superpoderes y es descubierta fatalmente mortal, no inmortal ni eterna como creían sus propios hijos, a quienes a partir de ese momento les cambiará la vida para siempre. Solo entonces su nombre despertará un interés momentáneo, hasta que la noticia forme parte del periódico de ayer. Apenas unos pocos allegados llorarán su ausencia. En vida nadie la ayudó, los que tenían la responsabilidad de protegerla se lavaron las manos o decidieron gastarse el dinero en su propio beneficio. ¿Qué haría este país sin tantas superheroínas anónimas que se toman cada día tan a pecho la ardua tarea de levantar a sus hijos sin ayuda de nadie?

Eloi Yagüe Jarque


lunes, 4 de enero de 2016

Enmienda y Reforma Constitucional

ENMIENDA

La palabra enmienda tiene su origen en el participio latino emenditus, emenditum; del verbo emendo que significa enmendar, corregir, retocar, mejorar. De esta manera, el concepto de este vocablo siempre está referido al hecho de “agregar o modificar algo a lo original para mejorarlo”. Por lo que, enmienda se constituye en una propuesta de modificación de algún documento oficial, especialmente en los artículos y textos de leyes y proyectos de ley. 

La enmienda constitucional es uno de los mecanismos de reforma que se utiliza para cambiar o modificar la constitución de un Estado. Su objetivo es revisar la carta magna y sustituir una o varias de sus normas, o algunos de sus artículos que se considere necesario, sin modificar la estructura y los principios fundamentales del texto. En nuestra constitución nacional está contemplado este mecanismo, específicamente en el artículo 340 y ss. De este articulado se desprende: 

Objeto. El procedimiento de la Enmienda tiene por objeto la adición o modificación de uno o varios artículos de la Constitución, sin alterar su estructura fundamental.

La iniciativa. De acuerdo con el artículo 341, numeral 1, la iniciativa para la Enmienda puede partir del 15% de los ciudadanos inscritos en el Registro Civil y Electoral; o de un 30% de los integrantes de la Asamblea Nacional o del Presidente de la República en Consejo de Ministros.

La discusión parlamentaria El numeral 2 del artículo 341 establece lo siguiente: “Cuando la iniciativa parta de la Asamblea Nacional, la enmienda requerirá la aprobación de ésta por la mayoría de sus integrantes y se discutirá, según el procedimiento establecido en esta Constitución para la formación de leyes”. De esta norma, se deduce que la discusión legislativa de las enmiendas sólo se produce cuando la iniciativa parta de la Asamblea Nacional. Por tanto, si la enmienda parte de una iniciativa popular o del Presidente de la república, no se somete a discusión ni aprobación por la Asamblea Nacional, sino que directamente se debe someter a referéndum aprobatorio.

El referéndum aprobatorio. De acuerdo con el mismo artículo 341 de la Constitución, numerales: 3. El Poder Electoral someterá a referendo las enmiendas a los treinta días siguientes a su recepción formal. 4. Se considerarán aprobadas las enmiendas de acuerdo con lo establecido en esta Constitución y la ley respecto al referendo aprobatorio. El artículo 73 de la Constitución exige que en los referendos aprobatorios deban concurrir al menos el 25% de los electores inscritos, bastando para su aprobación que haya mayoría de votos afirmativos.

La promulgación. Conforme a lo establecido en el artículo 346, el Presidente de la República está obligado a promulgar las Enmiendas dentro de los 10 días siguientes a su aprobación. De lo contrario, se aplica lo previsto en el artículo 216 de la Constitución: “Cuando el Presidente o Presidenta de la República no promulgare la ley en los lapsos señalados, el Presidente o Presidenta y los dos Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional procederán a su promulgación, sin perjuicio de la responsabilidad en que aquél o aquella incurriere por su omisión”.

Las formalidades. Por último, la Constitución exige que las enmiendas sean numeradas consecutivamente. Se deben publicar a continuación de la Constitución sin alterar el texto de ésta, pero anotando al pie del artículo o artículos enmendados la referencia de número y fecha de la enmienda que lo modificó.


LA REFORMA

La palabra reformar viene del latín Reformare y significa volver a dar forma a algo. La reforma suele ser una iniciativa o un proyecto que busca implantar una innovación o lograr una mejora en algún sistema o una estructura. Una reforma constitucional, por lo tanto, implica un cambio en la Constitución. El objetivo de la reforma constitucional es revisar la Constitución y reemplazar o agregar normas, sin cambiar la esencia de la Carta Magna.

Los mecanismos para la reforma constitucional son especiales y tienen en cuenta diferentes perspectivas y visiones para evitar que los cambios sean funcionales a un único sector de la sociedad. Sobre este particular, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), establece las reformas constitucionales a partir del artículo 342 y ss., de los cuales se deduce:

Objeto: tiene por objeto una revisión parcial de la Constitución y la sustitución de una o varias de sus normas que no modifiquen la estructura y principios fundamentales del texto constitucional. 

La iniciativa. En efecto, la iniciativa de la reforma de la Constitución la puede ejercer la Asamblea Nacional mediante acuerdo aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes; el Presidente de la República en Consejo de Ministros o a solicitud de un número no menor del 15% de los electores inscritos en el Registro Civil y Electoral (art. 342). 

La discusión parlamentaria. Conforme el artículo 343, la iniciativa de reforma constitucional debe ser tramitada por la Asamblea Nacional en la forma siguiente: (a) El proyecto de Reforma Constitucional tendrá una primera discusión en un período de sesiones correspondiente a la presentación del mismo. (b) Una segunda discusión por Título o Capítulo, según fuera el caso. (c) Una tercera y última discusión artículo por artículo. (d) La Asamblea Nacional aprobará el proyecto de reforma constitucional en un plazo no mayor de dos años, contados a partir de la fecha en la cual conoció y aprobó la solicitud de reforma. Y (e) El proyecto de reforma se considerará aprobado con el voto de las dos terceras partes de los integrantes de la Asamblea Nacional.

El referendo aprobatorio. Tal y como lo dispone el artículo 344 de la Constitución, el proyecto de reforma constitucional aprobado por la Asamblea Nacional debe ser sometido a referendo dentro de los 30 días siguientes a su sanción. El pueblo, en el referendo, se debe pronunciar en conjunto sobre la reforma, pero puede votarse separadamente hasta una tercera parte de ella, si así lo aprueba un número no menor de una tercera parte de la Asamblea Nacional o si en la iniciativa de reforma así lo hubiere solicitado el Presidente de la República o un número no menor del 5% de los electores inscritos en el Registro Civil y Electoral. La Reforma Constitucional se debe declarar aprobada si el número de votos afirmativos es superior al número de votos negativos (art. 345). En caso de que no sea aprobada la reforma, el artículo 345 dispone que la iniciativa de la reforma no puede presentarse de nuevo en un mismo período constitucional a la Asamblea Nacional.

La promulgación. El Presidente de la República debe promulgar las reformas dentro de los 10 días siguientes a su aprobación. Si no lo hiciere, se aplica lo previsto en el artículo 216 de la Constitución (art. 346). 

La diferencia fundamental entre Enmienda y Reforma en la legislación venezolana parece estar en: según su amplitud, la Enmienda es una figura legal para agregar nuevos artículos o modificar artículos existentes en la Constitución a modo de corrección, siempre agregando el nuevo contenido al final de la misma y realizando las referencias en la norma original cuando se trate de modificaciones. En tanto que la Reforma es una "revisión parcial" del texto constitucional que permite la sustitución de una o varia de sus normas. 

Según su método de invocación, la Enmienda podrá ser una iniciativa del 15%de los ciudadanos inscritos en el Registro Civil y Electoral; el Presidente de la República en Consejo de Ministros o de un 30% de los diputados de la Asamblea Nacional. La Reforma también puede ser por iniciativa del 15% de los ciudadanos inscritos en el Registro Civil y Electoral; el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; pero aquí; el primer punto que marca la diferencia: la Asamblea Nacional podrá tomar la iniciativa mediante acuerdo aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes (eso es mitad de los votos+1, mientras que la enmienda solo requiere el acuerdo de 30% de los diputados). 

En cuanto a la etapa legislativa, la Enmienda requiere ser aprobada con el voto de la mayoría de los diputados de la AN, mientras que la Reforma requiere un proceso legislativo más complejo (ver artículo 343 de la CRBV) y será aprobada por dos terceras partes (66,6%) de los votos de la Asamblea antes de someterse a Referendo. En lo que respecta a su aprobación, tanto la Enmienda como la Reforma deben ser sometidas a Referendo. Sin embargo, la Reforma puede ser separada en bloques de hasta una tercera parte del proyecto al momento de ser refrendado. 

ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE

Existe una tercera figura legal para modificar la Constitución: la Asamblea Nacional Constituyente. Entre los artículos 347 y 350 de la CRBV se establecen las pautas para convocar una Constituyente, con el objeto de "transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución. La iniciativa para una Constituyente podrá ser tomada por el Presidente de la República; la Asamblea Nacional (dos terceras partes); los Concejos Municipales (dos terceras partes); o el 15% de los electores inscritos en el Registro Civil y Electoral. Luego deberá ser sometida a Referendo.

El poder constituyente originario y la Asamblea Nacional Constituyente. El artículo 347 comienza precisando lo que es lo esencial en este proceso: que el pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario, y que en consecuencia, en ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente “con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”. La Asamblea Nacional Constituyente en la Constitución de 1999, por tanto, no está concebida como “poder originario”, el cual queda reservado al pueblo, en forma intransferible. Sin embargo, se especifica en el artículo 349 que los poderes constituidos no pueden en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente.

El Poder constituyente es la voluntad originaria, soberana, suprema y directa que tiene un pueblo, para constituir un Estado dándole una personalidad al mismo y darse la organización jurídica y política que más le convenga. El poder constituyente puede ser delegado a una asamblea o a una convención. En lo que respecta a la titularidad de la soberanía, a partir de la Revolución Francesa es el pueblo quien la ostenta.

Clasificación del Poder Constituyente. Pueden ser: (a) procesos constituyentes no democráticos, se recurre a la titularidad del poder constituyente en manos de un jefe, monarca, dictador o un grupo de individuos que detenta el poder político. (b) Procesos constituyentes mixtos, la idea de poder constituyente aparece mediante un pacto explícito o implícito, entre el monarca y el pueblo, o entre los gobernantes y una determinada clase política, que convienen en redactar el texto constitucional y someterlo posteriormente al pueblo. Y (c) Procesos constituyentes democráticos presuponen, sin embargo, una pertenencia exclusiva del poder constituyente al pueblo, pues "solo él puede darse una nueva Constitución".