viernes, 10 de abril de 2020

Comunicación didáctica en tiempos del Covid-19

      Los docentes podemos ser considerados como estilistas de almas, hacedores de sueños, exploradores de horizontes, interrogadores de realidades… Es así, como hoy nos corresponde interrogarnos acerca de esta realidad que nos ha correspondido vivir; una realidad que nos llegó de forma sorprendente y arrasadora: el Covid 19, el cual nos ha llevado a distanciarnos de ese tesoro tan preciado que guía nuestra esencia profesional. Ante esto, nos activamos, porque no solamente se trata de las emociones y querencias de nuestros estudiantes, también están inmersas nuestras familias, amigos, nuestro ser..., el mundo entero. 
       En tal sentido, tenemos que hacer uso de la varita mágica que Dios nos ha dado y que nos convierte en los alumbradores de esperanzas, de potencialidades y habilidades. Ese querer hacer o vocación de servicio, nos lleva a replantear, sobre la marcha, nuestra manera de “continuar haciendo lo que hacíamos”, a enfrentarnos con nosotros mismos y a mirar las posibilidades que están a nuestro alcance y al alcance de los estudiantes para restablecer la comunicación didáctica que está siendo interferida por esta pandemia mundial, con la mirada puesta en los caminos y horizontes del mañana. 
  Desde mi particularidad, debo confesar que no ha sido fácil. Se han alterado aspectos cotidianos, de movilidad, económicos y emocionales significativos;  sin embargo, he podido  sobreponerme a lo individual y mover la varita mágica, sacudiéndola y activando la energía positiva para seguir adelante, tomando; eso sí, las previsiones de salud que han recomendado los especialistas. Es por ello, que la comunicación ha venido a tomar parte importante en este accionar diario, una comunicación a distancia que se ha convertido en amparo, y al mismo tiempo, proyección de cada persona, construcción y articulación de alternativas entre las brechas comunicacionales que  ha desenfrenado esta pandemia.
Asumimos el reto, empujados por la realidad, de garantizar la prosecución de estudios de nuestros estudiantes unergistas a través de mecanismos multimediáticos y digitales.  Tuvimos que asumir escenarios digitales, a distancia, que nos posibilitaran el vínculo con los estudiantes para proseguir con el periodo académico. Los chats, vídeos, mensajes de textos, llamadas telefónicas, correos electrónicos, se han convertido en nuestros aliados para la comunicación didáctica, reconociendo que el componente tecnológico y la conectividad nos la han puesto más rudo. Pese a esto, la mayoría de los estudiantes han comprendido el desafío y se han conectado con la misma meta: garantizar los procesos de enseñanza y de aprendizaje en un escenario distinto, respetando las recomendaciones y resguardando nuestras vidas.
Es indiscutible que, ante la emergencia de salud y el decreto de aislamiento social, recurrimos a los medios tecnológicos y digitales para garantizar el derecho a la educación. Como mencioné, la mayoría de los estudiantes y también los docentes cuentan con computadoras, teléfonos, conexión a internet; pero ¿y los que no tienen conectividad o viven en el campo? Este es otro desafío que se nos presenta no solo a los docentes, sino también a los entes gubernamentales y autoridades académicas, a quienes les compete la generación de políticas y acciones educativas que hagan viable la puesta en práctica de la comunicación didáctica en los nuevos escenarios a distancia. De no hacerlo, estaríamos siendo cómplices de profundizar las desigualdades sociales, pero de no hacer nada, mucho más aún. Por ello, desde nuestras posibilidades como docentes hemos abierto el compás para dar oportunidades a los estudiantes y activar los correos educativos, no solo digitales y tecnológicos, sino también de “entrega puerta a puerta”; alternativa que se ha dificultado por el tema de combustible.
Pero bien, seguimos con pie firme. ¡Confiando en Dios para que esto pase pronto! Una situación que nos ha trastocado las bases, que nos ha llevado a tocar fondo y resurgir para seguir adelante. Los días pasan y los procesos educativos van a seguir. Cada uno de nosotros debemos revisarnos y poner en práctica los elementos que tengamos a la mano para garantizar la continuidad de nuestros compromisos; dentro de nuestras posibilidades, con fe, entusiasmo y con la visión puesta en el futuro, en el día después de la pandemia. Unámonos con alternativas, ideas viables y actitud propositiva para salir airosos de esta experiencia, que nos dejará un gran aprendizaje: el respeto y valoración a la vida. 

jueves, 12 de marzo de 2020

Silva Criolla: una esencia de llaneridad


          Silva Criolla, poema escrito por Francisco Lazo Martí, ha sido considerado por diversos escritores como la obra representativa de la poesía nativista en Venezuela. Fue publicada por primera vez en el año 1901, en la Revista El Cojo Ilustrado, con un número de 290 versos, en las siguientes publicaciones aumentó el número de versos alcanzado a 368 (versión más difundida de la Silva Criolla a un bardo amigo, conocida también como Manuscrito de Nutrias, en 1907).  Es una obra literaria que fusiona diversas perspectivas del poeta respecto a su vida, a sus dudas, añoranzas y el apego a su terruño.
            Esta composición poética está estructurada en once cantos con versos heptasílabos y endecasílabos, que reflejan la bella de la naturaleza, del paisaje llanero y se constituye en una hermosa y profunda invitación “a un bardo amigo” para que regrese, para que vuelva a su tierra natal, porque ya es tiempo de evitar esas horas de festines, de amores insanos que se convertirán en dardos que harán sangrar su corazón.
            El llamado es a abandonar esas cumbres, esas montañas sombrías que al levantar el día ocultan el alba naciente. Es tiempo de que vuelva, es tiempo de que torne al raso de la tierra llana, para que libre su juventud de vicios, penumbra y carnación turgente. Invita a su amigo a regresar al majestuoso llano, donde sopla del Este el viento alegre, ondea el sedoso follaje de las plantas y el sol orea la charca pantanosa. Paraíso campestre que inspira con el mugido de la vaca madrinera, el bramar del toro padrote, la copla del llanero, el vuelo del gavilán primito, del gavilán colorao, el nervioso comportamiento del cardenalito, el salto elegante y preciso del venado, el concierto de las chicharras, el oscuro rumor de las colmenas, el vuelo del turpial, del carpintero, de las garzas cenicientas o blancas y el encantador  canto de la paraulata. La descripción del paisaje llanero sigue configurando esa invitación con imágenes sensoriales que permiten detallar los encantos del campo de los cuales su amigo se ha alejado, por ello, continua el autor pidiendo a su amigo que regrese y pueda vivir el encanto del plumaje rosa de muchas garzas, la guirnalda de las flores parásitas, los nidos que cuelgan de los árboles, las bellas campanillas abiertas, el exquisito gajo de los uveros, la sabrosa almendra del merey y continúa diciendo:
En el aire, en la luz, en cuanto vive,
amor su aliento exhala;
y su aliento febril –tras el espeso
ramaje que es baluarte y es escala—
estremece del pájaro travieso
el mullido pulmón bajo del ala.
Torrente luminoso
de cumbre cenital se precipita;
del árbol generoso
la regalada sombra al sueño invita;
por el margen del caño
espárcese el rebaño;
tiemblan reverberando los confines,
y borracha de sol y miel llanera,
celeste mariposa mensajera
batiendo va sus cuatro banderines.

            En la Silva Criolla, Lazo Martí exhorta a su amigo poeta, que se ha ido para la ciudad, para que regrese a los llanos, mostrándole de forma magistralmente hermosa, las razones de su pedido: la nostalgia  que sufre  quien se ausenta de su tierra natal, el peligro de verse humillado ante los poderosos, la ciudad corruptora, el decoro personal vendido al mejor postor. En esta solicitud, el poeta muestra una concepción ética de la vida, la exaltación del campo, el repudio a la ciudad como espacio maligno y la contemplación del paisaje, el agro y la flora. Temas inspiradores que marcaron durante años la narrativa y la poesía venezolana, donde se contrasta la ciudad corrupta y la generosidad del campo. La Silva Criolla impulsó, sin duda, ese sentimiento convertido en movimiento literario, que contribuyó, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, a hacer del llano un espacio simbólico en Venezuela.

miércoles, 19 de febrero de 2020

En Venezuela hablamos castellano

La palabra castellano proviene de Castilla una región ubicada en España. También se denomina castellano a una lengua romance derivada del latín vulgar (castellum o castellanus), que quiere decir “castillo o fuerte”. Como consecuencia de la invasión que hizo el Imperio Romano a la Península Ibérica en el año 197 a.C., el latín vulgar se difundió en todo ese territorio. No obstante, al integrase el castellano como nueva lengua desplazó al latín y se propagó por toda España desde finales del siglo III a.C., imponiéndose a las lenguas ibéricas. Es importante mencionar que el castellano surgió en el norte de España, entre la Cordillera Cantábrica y la Rioja; cuando Castilla se unificó como reino y se extendió hacia al Sur.

Al respecto, cuentan los historiadores que había una pequeña comarca del norte de la península Ibérica, un estrecho cajón que denominaron “el desierto del Duero”,  donde se habían librado cruentas batallas, que con los años, en el siglo X, se fue llenando de fortificaciones, de recios y numerosos castillos de piedra, que motivó el nombre de la región: Castilla. Para el siglo XV, el castellano ya era la lengua de toda la Península. A finales de este siglo y en el siguiente, cuando llega a América, se convierte en lengua común de un gran territorio, que estaba fragmentado en 123 familias de lenguas, de las cuales se nutre y se fortifica. De ese mismo siglo existen también razones por las que a este idioma, en el continente americano, se le conoce como castellano. Una de estas razones consiste en que “los primeros conquistadores y colonizadores hablaban de Castilla y del Rey de Castilla, más que de España, según se ve en las crónicas de Indias”, y, por consiguiente, al idioma debieron llamarlo castellano. 

En el Diccionario Prehispánico de dudas (RAE, 2005), se lee esta aclaratoria: para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellano y español. Para la Real Academia Española, el término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy cerca de cuatrocientos millones de persona; además de ser la denominación que se utiliza a nivel internacional (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.). Para ellos, es sinónimo de español; sin embargo, les resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región. En España, se usa asimismo el nombre castellano cuando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco.

Desde el  punto de vista histórico, puede obtenerse una panorámica despejada con respecto a la denominación del idioma en nuestro país. En agosto de 1498, los españoles fueron los primeros en llegar al territorio venezolano (no fueron los ingleses, ni los franceses, ni los portugueses),  con el propósito de colonizar esas tierras y tributarlo al Reino de Castilla; tan pronto alcanzaron su objetivo, impusieron también a los nativos su lengua, que era la castellana. 

En cuanto a la política oficial del país, es interesante sondear lo relativo al idioma en el recorrido histórico-legal, puesto que el Código Civil sancionado por el Congreso de los Estados Unidos de Venezuela, en el año 1867, en su Art. 17, establecía que el idioma legal era el español. Pero, en el siglo siguiente, después de 1916, el Código Civil del Congreso de los Estados Unidos de Venezuela, en su Art. 13, instituye como idioma legal al castellano. La redacción y numeración se mantiene inalterable hasta la fecha (Código Civil de Venezuela del año 1942, reformado en 1982).

Ahora bien, en el texto constitucional del año 1961, en su Art. 6, también puede leerse que el idioma oficial es el castellano. Y en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, de 1999, en el Art. 9, se mantiene como idioma oficial al castellano; añadiendo el uso de los idiomas indígenas como oficial para los pueblos indígenas, quienes deben ser respetados en todo el territorio patrio, por formar parte del patrimonio cultural de la Nación y de la humanidad.

Como puede observarse, el castellano es, sin lugar a dudas, el idioma oficial en Venezuela. Aunado al aspecto de oficialidad, también puede referirse que entre los libros más editados, traducidos y conocidos del mundo, después de la Biblia, está la obra cumbre de Miguel de Cervantes: el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrita en castellano. Un idioma amplio, que permite un sinnúmero de combinaciones, para expresar las creencias, ideas y sentimientos más diversos de quienes lo practican. Todo esto recuerda la importancia del fomento de habilidades que permitan el dominio, corrección y buen uso de nuestro idioma castellano, tanto en la expresión escrita como hablada. 

viernes, 17 de enero de 2020

Maestro…

Ser maestro tiene muchos significados. Para algunos son signos de sabiduría, de gratitud; para otros, representan una marca imborrable. Podemos decir que es el que motiva y activa los aprendizajes en sus estudiantes. Pero no solo es la persona que tiene la formidable misión de educar a las futuras generaciones, a los futuros profesionales del país; sino que además, en su labor como maestro, debe entregar reportes, organizar  festivales, eventos deportivos y culturales, ser promotor de la lectura, de la salud, de los valores, entre muchas otras responsabilidades.

En este sentido, son diversos los ámbitos en los que debe incursionar el maestro, cargado de optimismo, creatividad e innovación, que le permita desplegar sus potencialidades tanto como persona como profesional docente. Siendo así, el maestro en la esfera personal debe cuidar su imagen como agente fundamental dentro de la sociedad, ser una persona responsable, respetuosa e ilustrada, es decir, actuar con decoro, equilibrio emocional, empatía y  demostrar su formación idónea, ética y de calidad. Por lo cual, su formación debe ser continua, dando preeminencia a la innovación, al pensamiento divergente, creativo y crítico. Debe poner en práctica la investigación y convertirse en un agente de cambio y de interacción social constante. 

En el aspecto profesional, debe cumplir diferentes funciones que le permitan aplicar acciones como planificar, evaluar, mediar, para que los estudiantes obtengan un aprendizaje para toda la vida. El docente va a ser la guía para que sus educandos sean capaces de desarrollar un pensamiento crítico y una formación integral. Para tales fines, debe enfocar su praxis a la investigación acción, tomando en cuenta que un error es una oportunidad para crecer. De igual modo, debe ser organizado para mostrarle a los estudiantes las diversas opciones que pueden adoptar, evaluando los posibles escenarios y mostrando las diversas posturas del pensamiento. El maestro debe ser un motivador persistente, sin mostrarse agresivo, dándole la oportunidad a todos de participar de forma activa y constructiva. Es necesario que el maestro pueda crear en el aula una atmósfera que invite a todos a investigar, a aprender, a construir su aprendizaje, y no sólo a seguir lo que él hace o dice. El rol del maestro no es sólo proporcionar información y controlar la disciplina, sino ser un mediador entre el estudiante, el aprendizaje y el contexto.

Como puede observarse, es muy amplia la gama de acción del maestro, por eso Albert Einstein reconocía que “El arte supremo del maestro consiste en despertar el goce de la expresión creativa y del conocimiento”. Verdaderamente, el maestro es un artista que diariamente te invita a participar en un escenario con presencia viva y activa, que demarcará el guion de tu corazón y de tu diario vivir con su actuación. El maestro es un ejemplo a seguir, y como tal, debe cumplir con los roles y funciones que ligeramente he mencionado. Para culminar, comparto este hermoso poema:
Maestro…
Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.
Sin embargo…
En cada vuelo, en cada vida, en cada sueño,
perdurará siempre la huella del camino enseñado.
Madre Teresa de Calcuta
¡Feliz día Maestro!

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Llegó diciembre...

      Llegó diciembre, un mes que viene cargado de muchas emociones. Es el último mes del año y es el mes para celebrar el nacimiento del niño Jesús. Son múltiples sentimientos que nos embargan, debido a que esta época del año nos invita a revisar lo que hemos hecho, lo vivido; y lo que estamos por hacer. Alegría y melancolía se conjugan para hacer de diciembre un mes especial en nuestras vidas. 
Quiero hacer énfasis en los aspectos positivos, también para poner en práctica las ideas de mi artículo “Leer y pensar saludablemente”, puesto que, a pesar de las vivencias tristes que pude experimentar en el año, creo que la energía de las experiencias buenas y alegres iluminan a esas sombrías y pequeñas cosas. Es así, como retomo la idea de regocijo, deleite, compañerismo y amor familiar que nos trae este mes tan bonito, vistoso y exclusivo del año. 
Las fiestas decembrinas compartidas en mi infacia, me trasladan inexorablemente, al campo de mis abuelos maternos; un paraiso terrenal, que da muestra del inmeso amor divino de Dios por sus hijos... Mis padres, hermanos, tíos, primos, todos reunidos acompañando a los viejos. En ´colaos´ o en carros particulares llegamos al “Paso ´el Caballo”, siendo recibidos por un abrazo tierno de mi abuela, quien tenía listo el café y la deliciosa comida, que de forma mágica, alcanzaba para todos. Y mi abuelo, con sus cuentos ´coloraos´ que nos hacían reír tímidamente a los pequeños, “y que la abuela no oiga ni se entere que mi abuelo le está contando a los más chicos y a las muchachas esos cuentos...”
Las reuniones familiares en la casa montonera de Mereyal también son muestras de esa generosidad divina del Padre...  Han mutado y se han vuelto más pequeñas, pero igual de buenas. Doña Ramona aprovecha esos momentos para contarnos de sus vivencias de juventud, nosotros reimos, quizás no como antes porque a ella se le ha olvidado que ya nos relató en muchas oportunidades, esa emocionante hazaña de cuando peleó con la Zorrita o con la familia del Sapito. Y si está mi tío Israel, comparte con él: “¿Te acuerdas Israel? Son anécdotas que quiero seguir oyendo y quiero seguir disfrutando cada vez que ella quiera contarlas..., porque se ve en su cara esa sonrisa y esa satisfacción de heroína del llano que solo ella sabe plasmar. 
Además de las exquisitas comidas, también quiero resaltar los momentos de oración que compartimos, dándole gracias a Dios por todo y por todos, y rogándole que el año venidero nos traiga salud y prosperidad. Y en respuesta inmediata, Dios nos regala una hermosa y brillante luna, y un reconfortante ambiente lleno de frescura y suaves olores decembrinos. Por esto y por muchos otros lindos recuerdos, es que me lleno de gozo, mi mirada se aviva al recibir a diciembre. Un mes que despide el año y que nos trae de regalo todo un sinfín de ilusiones, de deseos, de metas, que llegan a cada uno de nosotros como si se tratará del nacimiento del Niño Dios, de la esperanza y de la confianza que debemos tener para avanzar con firmeza hacia ese nuevo camino, llevando siempre de compañero la impresionante magia de la navidad, que se traduce en actitudes y acciones llenas de paz, alegría, salud, amor y prosperidad para el renacimiento de los hombres y mujeres de buena voluntad. #Feliznavidadypróspero2020 

jueves, 28 de noviembre de 2019

Leer y pensar saludablemente

    En algún momento de nuestras vidas, hemos oído que es necesario cambiar los pensamientos negativos por positivos, debido a que lo que pensamos puede volverse real.  De ser esto cierto, el bienestar, la salud y el desarrollo personal podrían mejorar gracias a un pensamiento saludable, previniendo enfermedades mentales tales como la ansiedad o la depresión, y proyectando nuestras vidas hacia las metas y acciones que nos traigan beneficios individuales y colectivos.
Ciertas situaciones en nuestra cotidianidad, nos han podido llevar a pensar y exteriorizar ideas pesimistas, que repercuten en un estado emocional desajustado que, sin darnos cuenta, incide también en la salud corporal y en la imagen personal que proyectamos en la sociedad. Frente a esa negatividad y pesimismo, debemos responder con pensamientos y actitudes saludables, con el objetivo de que afecten de forma positiva a todas nuestras acciones diarias. Es así, como desde la unidad curricular Lengua y Literatura, nos planteamos la idea de leer y compartir lecturas que nos permitieran reorientar nuestra mente, reflexionar y tratar de poner en práctica algunos consejos que dan los autores de los textos leídos, en torno a actitudes positivas y auténticas, que nos permitan enfrentar las realidades del día a día. En tal sentido, programamos el Encuentro de Lecturas: “Textos que inspiran para la vida”, en el marco de la celebración del XVI aniversario del Área Ciencias de la Educación; espacio que permitió a los estudiantes de primer año de Educación Integral, hablarnos de interesantes consejos, anécdotas, experiencias y relatos que muestran vivencias ejemplificadoras de personajes que frente a diversas circunstancias, dieron un paso acertado para seguir adelante con entusiasmo y firmeza.
Entre los libros leídos destacan: ¿Quién se ha llevado mi queso?; El monje que vendió su ferrari; La culpa es de la vaca; El caballero de la armadura oxidada; Pide y se te dará y El Alquimista. Títulos elegidos por los estudiantes con la finalidad de compartir la esencia y la orientación, que a través de la palabra escrita, los autores nos develan, para empezar a pensar de una manera más racional y saludable, y lograr desarrollar nuestro potencial humano. 
Como puede apreciarse, hay en la lectura una bondad fundamental que queda al descubierto: la información-formación del estudiante; debido a que los libros leídos le dieron la posibilidad de integrar a su bagaje cultural y personal, nuevos elementos de conocimientos, de análisis, de comparación, de esclarecimiento de hechos y realidades que conocían o que empezaron a conocer a través de la palabra escrita. De igual manera, puede afirmarse que la lectura es una poderosa herramienta en cuanto a la generación de espacios de interpretación, análisis, evaluación, explicación y autorregulación del aprendizaje de los estudiantes; permitiendo el desarrollo de la racionalización y la formación del pensamiento crítico. 
  En suma, de lo que se trata es de insertar en los ambientes de aprendizaje de todos los niveles educativos, a la lectura como parte esencial para formar un ser humano con visión crítica, universal, divergente y libre. Textos que permitan estimular la idea de que toda realidad humana es susceptible de ser mejorada, que generen una conciencia que reafirme la confianza y la seguridad en el pensamiento propositivo y en un pensamiento que sea saludable para el accionar de todos en la sociedad.
Para finalizar y consonancia con los primeros párrafos de este escrito; te recuerdo que la mente es un imán: si piensas en bendiciones, atraes bendiciones; y si piensas en problemas atraes problemas. Por ello, cultiva siempre pensamientos saludables y mantente optimista; concéntrate en aquello que quieres alcanzar y, como especie de catarsis mental, practica la lectura reflexiva y epistémica para orientar tu vida con sentimientos y pensamientos positivos. ¡Créelo y practícalo!

lunes, 14 de octubre de 2019

Diminutivo de la palabra mano

   En diversas ocasiones, me he preguntado: ¿Cómo deberíamos decir: manito o manita? Revisando las fuentes bibliográficas, tenemos que: mano es uno de los pocos sustantivos femeninos terminados en “o” que tenemos en español. En latín se decía manus. Formaba parte de un exiguo grupo de femeninos de la cuarta declinación. Eso de que un nombre femenino terminara en “us” ya era una rareza en latín. Esa era la terminación típica del masculino (de ahí vienen nuestros masculinos terminados en “o”). Los femeninos en “us” no salieron muy bien parados en el paso al castellano. Casi todos desaparecieron. Los que sobrevivieron tuvieron que adaptarse a los nuevos tiempos.
   En lo que respecta al diminutivo, son válidas las formas manito y manita. Lo habitual en la formación de los diminutivos de nombres que terminan en “a” o en “o” es que el sufijo conserve la misma vocal final del sustantivo, independientemente de cuál sea el género gramatical de este: la casa > la casita, el mapa > el mapita, el cuadro > el cuadrito. En el caso de mano, excepcionalmente, se han generado ambas formas; así, manito, que mantiene la “o” final del sustantivo, es la forma habitual en la mayor parte de América; y manita, que se ha generado atendiendo al género gramatical del sustantivo mano, y no a su vocal final, es la forma que se usa habitualmente en España y en México. Menos frecuente es el diminutivo manecita, también correcto.
   Acerca de este tema Rosenblat (2004) comenta que en materia de lenguaje toda generalización es aventurera. La manito no se da en toda Venezuela. En los Andes, la gente dice la manita, pero el resto del país usa la manito sin distinción de clases sociales.
   La mano y el día son, en rigor, las dos voces que, desde el latín hasta hoy, han mantenido su género a pesar de la terminación de la palabra. Son pues, dos casos anómalos en el sistema de la lengua ¿Cuál es el diminutivo de día? Es el diíta, manteniendo la “a” final. Asi también poemita (de poema). Igualmente sucede en los nombres femeninos de persona acabados en o: Rosarito, Amparito, Milagritos. Es el mantenimiento de la anomalía en la derivación.
   En cambio los diminutivos castellanos manita, manilla, manecita, manija, representan una ruptura de la anomalía de mano, una regularización: la manita es ya un femenino acabado en “a” en contraste con mano. Frente a ello, el uso americano de manito responde más consecuentemente al sistema de derivación de nuestra lengua.
   Como se ha constatado, España ha hecho manita aplicando el sistema general de que los sustantivos femeninos terminan en a. En cambio la mayor parte de América ha hecho manito manteniendo la irregularidad de mano. Han actuado dos fuerzas distintas, el sistema general de la analogía y el sistema particular de la anomalía. Dos fuerzas que permanentemente han estado en acción en toda la vida de la lengua, y en la vida de todas las lenguas. En la Roma antigua, los romanos peleaban por los principios contrapuestos de la analogía y la anomalía. Los analogistas habrían defendido la manita, mientras que los anomalistas defenderían la manito. Nosotros, en cambio, vemos en la lengua el juego armónico de estas dos fuerzas.