miércoles, 16 de diciembre de 2020

Videos educativos: una alternativa para la mediación formativa

En la actualidad es posible apreciar que la tecnología ha cambiado la manera en que las personas realizan muchas de las labores cotidianas, optimizando tiempo y recursos para hacerlas cada vez más sencillas y eficientes. Un ejemplo claro de ello es la interacción en línea entre las personas, así como la búsqueda y el manejo de información, lo cual ha beneficiado el intercambio de ideas y de contenidos útiles en la vida diaria; a través de las herramientas digitales basadas en Tecnologías de la información y de la Comunicación (TIC), tales como: blogs, redes sociales, sitios o páginas de Internet.

El ámbito educativo también se ha visto influenciado por  los avances tecnológicos, por ello; considerando que las actuales generaciones se encuentran cada vez más familiarizadas con el uso de nuevas herramientas electrónicas y la nueva realidad social que enfrentamos en medio de la pandemia; a los docentes nos  corresponde asumir el reto y aprovechar todo ese potencial tecnológico a nuestro favor. Sobre este particular, parafraseando a Dubois y Cortés (2005), quienes opinan que la tecnología no puede entenderse si se analiza en forma aislada de los procesos de interacción social, y afirman que los dispositivos electrónicos contemporáneos, así como las TIC, no deben ser percibidos sólo como soportes técnicos de las actividades cotidianas, pues representan nuevos lenguajes para el entendimiento humano, útiles para compartir y generar experiencias de aprendizaje, produciendo nuevos procesos y problemas educativos que merecen ser estudiados.

En este sentido, desde las unidades curriculares que nos corresponden facilitar, podemos implementar medios innovadores y atractivos para los estudiantes (dada su estrecha relación con el uso de herramientas tecnológicas), y comprobar su impacto en el desempeño académico, la motivación y el grado de satisfacción que puedan alcanzar, si ponemos en práctica este tipo de estrategias.  Entre las distintas herramientas que podemos utilizar figuran los videos. Las funciones del vídeo en el contexto educativo dependen de su naturaleza bidireccional y autosuficiencia a la hora de generar mensajes. Así, se puede utilizar como transmisor de información, como medio para aprender, como herramienta de evaluación de aprendizajes y habilidades o como instrumento de investigación. El video en el ámbito educativo tiene diversidad de usos.

De acuerdo con Salomón (1997), lo relevante del vídeo como elemento de enseñanza tiene que ver más con “los sistemas simbólicos que desarrolla y con la interacción cognitiva del estudiante”. Es una herramienta audiovisual muy potente, que puede servirnos a la hora de activar y construir significados. En la experiencia que me permitió poner en práctica el video educativo, la orientación que se le dio al diseño y producción tuvo que ver con su función esencial de instrumento de adquisición de conocimiento, con la idea de aclarar conceptos y realizar una síntesis de ideas esenciales en la asignatura.  Además, se buscó reforzar el material de lectura, mejorar la comprensión, proporcionar una mejor integración de distintos estilos de aprendizaje y  aumentar la motivación y el entusiasmo de los estudiantes.

Es importante destacar que, en determinadas circunstancias; el video, además de ser un buen medio para transmitir información en poco tiempo, multiplica el efecto del aprendizaje de manera exponencial; ayuda a que éste sea más motivador y significativo. Eso no significa desdeñar ni despreciar la lectura, ya que es una habilidad muy importante que no hay que dejar de lado y con el que hay que trabajar en conjunto. Es de destacar que el potencial que nos ofrece internet y los recursos móviles es enorme, sobre todo en estos tiempos; estos medios están al alcance de los estudiantes en casi todo momento y lugar; y brindan contenidos que pueden ayudarnos en la formación. El acceso a estos videos permite además la individualización,  puesto que  los estudiantes pueden ver el video a su ritmo, deteniéndose y repitiendo las veces que necesiten y apoyándose en la lectura y el material adicional como esquemas y gráficos, según su estilo de aprendizaje.

Es así como, en esta oportunidad deseo compartir la utilidad de los videos educativos como alternativa de mediación formativa en la Unidad Curricular Lengua y Literatura I, para el desarrollo de contenidos que no son muy llamativos o representan cierta dificultad para los estudiantes, a los fines de facilitarlos y lograr que los estudiantes se motiven, revisen con anticipación, a su ritmo, los temas a discutir, sean más participativos durante la clase, aclaren sus dudas y alcancen un aprendizaje significativo.  La idea que subyace detrás de esta forma de enseñanza en la que se incorpora el vídeo es que el estudiante pueda ver las explicaciones tantas veces como quiera en su casa, rebobinar, detenerse o ir hacia delante. El video en referencia está disponible en:

https://www.youtube.com/watch?v=8Ob34YAz224

Por tanto, el llamado es a dejar de calificar y de utilizar a Internet y a los sitios web como un simple medio de entretenimiento, un pasatiempo o, incluso, como una amenaza para los jóvenes, y emprender la tarea de diseñar estrategias de enseñanza que permitan aprovechar al máximo su potencial en el ámbito educativo, ganando con ello la posibilidad de atender a los estudiantes más allá del espacio físico limitado en cada aula, optimizando el tiempo de cada jornada académica y evaluando la efectividad  de las diversas alternativas, aplicaciones y programas que puedan contribuir en el mejoramiento de la calidad educativa.

Referencias

Dubois, A. y Cortés, J. (2005). Nuevas tecnologías de la educación para el desarrollo humano.  [Libro digital]. Disponible en: https://biblio.flacsoandes.edu.ec/shared/biblio_view.php?bibid=142742&tab=opac

 

Salomón, J. (1997). La ciencia y la tecnología modernas. En Salomón, Sagasti y Sachs (comp.). La búsqueda incierta: Ciencia, Tecnología y Desarrollo, México: FCE. 

martes, 17 de noviembre de 2020

El lenguaje: comunicación y cosmovisión personal

 

El ser humano es un ser social por naturaleza. Desde que nace necesita interrelacionarse, vivir en sociedad, coexistir con la familia, como primer escenario social que brinda los cuidados en nuestros primeros años de vida, además de un hogar y abrigo, entre otras cosas básicas. Es también donde se inicia la formación, lo que requiere del uso de la comunicación primaria, que posteriormente, producto de un proceso evolutivo, dará origen a las primeras palabras.

La utilización de las palabras, entonces, nos ayuda a poder comunicarnos de la mejor manera posible con otros individuos así como también recibir mensajes dirigidos a una cantidad inespecífica de receptores; por ejemplo: los medios gráficos; al leer una revista, un periódico o un libro o cuando nos comunicamos a través de gestos. En este sentido, el lenguaje humano es mucho más complejo y amplio. Sobre estas particularidades del lenguaje, Leech (1985) sostiene que:

Lenguaje es mucho más que un instrumento de comunicación: “es el medio por el que interpretamos nuestro entorno, por el que clasificamos o «conceptualizamos» nuestras experiencias y por el que podemos estructurar la realidad con el fin de utilizar lo que ya hemos observado para el aprendizaje y el conocimiento presente y futuro” (p. 46).

 

Al respecto, hay que considerar que la lengua no sólo pone de manifiesto la forma de vida de los que la hablan, sino que expresa también otros niveles de la vida de los hablantes, más profundos, y que se relacionan con lo que denominamos cosmovisiones, o formas  de entender, comprender y explicar el mundo en el que vivimos; y esto es peculiar de cada sociedad, de cada cultura.

La palabra, en tanto patrimonio de todos, no pertenece a nadie, aunque según el ensayista francés Montaigne “Es mitad de quien la pronuncia y mitad de quien la escucha”. Las palabras que pronunciamos o escribimos nos delatan, es decir; a través de las palabras que pronunciamos mostramos una mayor carga informativa que simplemente el mensaje literal que emitimos. El filósofo Séneca decía: “Háblame para que yo te conozca”; una frase célebre que encierra la idea de considerar al lenguaje un medio de comunicación que entreteje una variada y amplia gama de información del hablante.

Siendo así, la lengua no solo contribuye con la emisión de mensajes entre personas, sino que expresa a su vez esa forma de vida, tanto en los términos de quien la usa, como en expresiones o formas de estructurar determinadas experiencias. A través del lenguaje construimos nuestros modelos mentales de cómo funciona el mundo, de cómo lo entendemos, de cómo lo interpretamos y de cómo respondemos ante las cosas. Las palabras mandan información al cerebro, esta información provoca en nosotros emociones y pensamientos que traducimos a la manera de comportarnos con nosotros mismos y con los demás. La influencia de las palabras en nuestra vida diaria es enorme debido a su fuerza y poder: una palabra al ser expresada actúa como una pequeña semilla que genera vida, convirtiéndose en energía pura que atraerá una acción o suceso.

Esto equivaldría a decir que nosotros podemos atraer el futuro de cosas buenas o malas que pueden sucedernos a través de nuestras palabras y pensamientos. Nuestros pensamientos y nuestras palabras determinan nuestra actitud y acciones, y por lo tanto, nuestras experiencias.  Del mismo modo, al hablar podemos construir o destruir, propiciar o anular los sueños de alguna persona (muchas veces sin querer o sin darnos cuenta). Es por ello, que debemos pensar antes de hablar, porque nuestras palabras deben siempre edificar, estimular, apoyar, dar consuelo y esperanza, o expresar concordia.  

En reciprocidad con estas ideas,  la Fundación española César Egido Serrano (FeCES), ante el edificio de la ONU en Nueva York, proclamó en un manifiesto, a aceptar el 23 de noviembre como Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad, coincidiendo con la fecha en la que se inauguró el Museo de la Palabra (Toledo-España), apoyada por numerosos países e Instituciones. A esta idea se pueden adherir asociaciones, instituciones y personas en particular que consideren la palabra como herramienta fundamental para erradicar la violencia y como vínculo de la humanidad. Este manifiesto invita a convertir la palabra en un medio de comunicación sin estridencias ni agravios. Es una interesante iniciativa que redunda en favor de la ciudadanía, para unir voluntades y contribuir a que se respeten los derechos fundamentales de las personas.

Es importante tomar en cuenta estas propuestas, las cuales son evidencias de que el lenguaje contiene implícito algo más completo, no es sólo signos lingüísticos; es un modo de entender, explicar y conocer lo que nos rodea; es decir, es una forma de entender lo que hay a nuestro alrededor, sean cuestiones trascendentales o la cotidianidad que nos envuelve, y que a su vez nos diferencia y también a veces nos separa de los que hablan otras lenguas. Por tanto, cuando se aprende o se enseña una lengua no sólo se transmiten signos con los que se identifican las cosas, sino formas de pensar, valores y creencias.

Es por estas razones que debemos hablar expresando y promoviendo situaciones positivas, porque las palabras tienen un poder muy significativo de influencia y unidas con nuestros pensamientos, son los que crean nuestras circunstancias, y ellas son las que definen nuestra vida;  además, como docentes, proyectamos esas energías a nuestros estudiantes ¿Alguna vez les ha pasado estar en medio de una conversación con un amigo(a), familiar, compañero(a) de trabajo y una palabra mal expresada origina una discusión?  Esto nos lleva a pensar en el poder que tienen las palabras, cuando estas pueden construir o destruir. Si decimos las palabras adecuadas en el momento oportuno, podemos levantar el ánimo si estamos decaídos, solucionar  un conflicto, mostrar apoyo a los demás, etc. En definitiva, sembremos con palabras lo que con fuerza deseamos proyectar y cosechar, esa es la clave del éxito comunicativo.

 

Referencias

Fundación César Egido Serrano (FeCES). (s/f). La palabra como vínculo de humanidad. [Documento en Línea]. Disponible en: https://www.fundacioncesaregidoserrano.com/es/newsletters/listid-2/mailid-85-museo-de-la-palabra

 

Leech, G. (1985). Semántica. Madrid: Alianza Universidad.

martes, 6 de octubre de 2020

Disoñar una nueva Venezuela. Por: Antonio Pérez Esclarín

Hoy más que nunca, y precisamente porque a  millones de venezolanos se nos niega la posibilidad de una vida digna;  la  esperanza y el compromiso son cada vez más  necesarios y urgentes.
 
El Derecho a soñar no aparece en la Declaración de los Derechos Humanos, pero sin este derecho y sin el agua que da de beber a los otros, todos los demás derechos se morirían de sed. Soñemos que es posible una Venezuela reconciliada y próspera, sin represión y sin  miseria, con un Gobierno democrático elegido mediante elecciones justas y transparentes,  que cumpla y haga cumplir la Constitución y las leyes;  y convirtamos  el  sueño en compromiso, en  proyecto de vida, al que dediquemos nuestros esfuerzos  y luchas. Por ello,  “disoñemos”  una nueva Venezuela, es decir, soñémosla y diseñémosla al mismo tiempo, en una única acción. El sueño, sin proyecto, sin acción comprometida, es pura ilusión. Pero el proyecto sin sueño, sin pasión,  sin capacidad de emocionar,  no moviliza.  En palabras de Paulo Freire, “Si realmente logramos creer en lo imposible, si logramos multiplicar personas  que crean en lo imposible, lo imposible de ayer y de hoy será la realidad de mañana, la realidad de los sueños realizados”.

Aceptar el sueño de una nueva Venezuela y adherirse a él, es  participar en el proceso de su  creación. Perder la capacidad de soñar y de sorprenderse es perder el derecho a actuar como ciudadanos, como autores y actores de los cambios necesarios en el ámbito político, económico, social y cultural. Por eso, los ciudadanos  genuinos  defendemos con tesón y con pasión el valor de la esperanza, que se arraiga en la fe en el hombre y en la mujer como sujetos de la historia y no renunciamos a soñar y a trabajar por  un país en el que, como  decía Paulo Freire, “la paz se asiente sobre la justicia, un país en  el que nadie  domine  a nadie, nadie robe a nadie, nadie discrimine a nadie, sin ser castigado legalmente. Un país profundamente democrático que garantice los derechos de todos y celebre la diversidad como riqueza.  Un país en el que el poder y la política  se asienten sobre la ética, pues su tarea es  garantizar las libertades, los derechos y los deberes, la justicia y la equidad”.
 
Por ello, frente al “Pienso, luego existo” de Descartes y  el “Conquisto, luego soy” de Hernán Cortés, que expresan la dinámica de la modernidad; o  el “Compro, luego existo”,   “Consumo, luego soy”, fundamentos de la postmodernidad,  levantamos  un valiente “Sueño y me comprometo, luego soy” de la esperanza activa. Ser humano significa tener esperanza, que es el nervio de la felicidad.
 
La esperanza, como  expresaba Ernst Bloch impide la angustia y el desaliento, pone alas a la voluntad. Sin esperanza, languidece el entusiasmo, se apagan las ganas de vivir y  luchar. Pero necesitamos educar la esperanza para superar  la ingenuidad y evitar que resbale en la desesperanza y la desesperación. Esperanza que implica la creatividad para inventar  nuevas propuestas y caminos, para superar el acomodo y la mediocridad, para no esperar que otros nos resuelvan los  problemas.   Esperanza tenaz, que no se rinde, y cultiva  el esfuerzo, la osadía, la innovación. Esperanza que se alimenta de los pequeños logros alcanzados, pero que implica seguir trabajando  con coraje y con paciencia,  compartiendo los sufrimientos y luchas  del pueblo.  Anatole France decía que “Nunca se da tanto como cuando se da esperanza”, y no hay peor ladrón que el que roba los sueños.

pesclarin@gmail.com
@pesclarin
www.antonioperezesclarin.com 

sábado, 3 de octubre de 2020

“La mejor edad de la vida es estar vivo”

 

Como un homenaje póstumo dedicado a Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido como Quino, (17-07-1932 / 30-09-2020), escribo estas líneas para resaltar una de sus creaciones más difundidas a nivel global, como es el personaje de historietas más famoso de Argentina, caracterizado por una niña inquieta, inteligente, irónica, inconformista, sensible y preguntona, llamada Mafalda. Estas historietas fueron publicadas entre los años 1964 y 1973,  alcanzando un gran renombre y vigencia, debido a que Quino, con su peculiar sentido del humor,  imprimió en Mafalda la crítica social perspicaz, inteligente y siempre actualizada, que cuestiona todo y a todos.  

Mafalda es una niña inocente, con su familia: Joaquín, Raquel y Guille, y sus amigos Susanita, Manolito, Felipe, Miguelito y Libertad, que Quino magistralmente utiliza para reflexionar acerca de la política, la economía y la sociedad en general, siempre con un toque de humor. A la pequeña Mafalda le gustan los Beatles, el Pájaro Loco, ama a la democracia, a los derechos de los niños, a la lectura, a la paz y a los panqueques. Pero, odia a James Bond, a las armas, a la guerra y no le gusta la sopa. Además, sueña con “arreglar” el mundo. Mafalda fue llevada a más de 30 países y se convirtió en la cara de diversas campañas publicitarias, postales y estampillas. Ha sido homenajeada en decenas de exposiciones en Argentina y en el extranjero. Su vigencia es un gran reconocimiento a la calidad del trabajo de Quino y al carisma de los personajes que creó, con quienes simbolizó al mundo, su filosofía y su cultura.

Quino también le dio vida a centenares de personajes anónimos en sus más de 60 años de trayectoria.  Siempre manteniendo una dosis de humor ácido, satirizó los absurdos del mundo moderno,  la  burocracia y  las instituciones  inútiles, la política y las relaciones de poder,  la  hipocresía  de  la  gente,  las desigualdades  sociales, la degradación ambiental, el sexo y la vida conyugal, entre muchos otros temas. Entre los principales libros de humor de Joaquín Lavado, se encuentran: Bien, gracias, ¿y usted? (1976),  Déjenme inventar (1983),  Quinoterapia (1985),  Gente en su sitio (1986),  Sí, cariño (1987),  Potentes, prepotentes e impotentes (1989),  Humano se nace (1991),  ¡Yo no fui! (1994),  ¡Qué mala es la gente! (1996),  ¡Cuánta bondad! (1999)  y  ¡Qué presente impresentable! (2005).

Frases emblemáticas y preguntas reflexivas,  nos hicieron retumbar los sentidos a muchos de los que leímos a Mafalda y todavía nos gusta leerla, una muestra de ellas son las siguientes:

1.      La vida es linda, lo malo es que muchos confunden linda con fácil.

2.      No es que no haya bondad, lo que pasa es que está de incógnito.

3.      El problema es que hay más gente interesada que gente interesante.

4.      ¡Paren el mundo, que me quiero bajar!

5.      Lo ideal sería tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el pecho. Así pensaríamos con amor y amaríamos con sabiduría.

6.      Tenemos hombres de principios, lástima que nunca los dejen pasar del principio.

7.      ¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?

8.      El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta.

9.      Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre.

10.  Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante

Así como éstas, otra gran cantidad de interrogantes que llevan a la reflexión y nos permiten cuestionar nuestra cotidianidad, que muchas veces creemos encausada en la realidad, pero una realidad que, en ocasiones, nos aleja de lo verdaderamente real.

En esta ocasión, Quino, “como padre de la creación”,  no quiso arruinar el cumpleaños 56 de la primera publicación de Mafalda, y se ausenta de este mundo solamente de forma física, porque  su pensamiento, su humor y la manera de llamar la atención acerca de los misterios de la humanidad, están presentes en el día a día de las personas y de las relaciones sociales.

Para finalizar este sencillo homenaje, retomo a Mafalda con esta interrogante “¿Que importan los años? Lo que realmente importa es comprobar que al fin de cuentas la mejor edad de la vida es estar vivo”.  Esta reflexión nos impulsa a pensar que no existe una edad que sea mejor que otra. La vida nos ofrece la oportunidad de saborear los dulzores del amor, del amanecer, del anochecer, de reír, de pasear, de conocer, de soñar, de vivir…  Estar vivo, en plenitud, en equilibrio con nosotros mismos, es lo mejor de la vida… Y eso debe formar parte de nuestra personalidad; esa es la actitud… Además, debemos apreciar que Quino no falleció, que todavía está en esa  sobresaliente edad que significa estar vivo en el recuerdo de todos sus lectores, admiradores, amigos y familiares. Mafalda podría pensar que se bajó de este planeta y está en búsqueda de un planeta más humano, con respuestas lógicas a sus incertidumbres, donde lo importante sea vivir.

Mafalda…

 

Primera edición:   29 de septiembre de 1964, en la revista Leoplán

Última edición:    25 de junio de 1973, en el semanario Siete Días Ilustrados

 

“No ando despeinada sino que mis cabellos tienen
 libertad de expresión”.



miércoles, 9 de septiembre de 2020

Ideas sobre la marcha

La pandemia nos ha llevado a redefinir nuestra forma habitual de impartir clases. De forma inesperada, los docentes, que no nos hemos formado en el manejo de las TIC, tuvimos que reconfigurarnos, con la finalidad de continuar atendiendo a nuestros estudiantes para garantizarles la prosecución de sus estudios. Este distanciamiento social, particularmente, se presentó cuando estábamos desarrollando el segundo lapso del año académico; es decir, en plena acción, dejándonos atónitos ante la nueva realidad que teníamos que asumir inmediatamente.

Fue frustrante; muy abrumador para muchos de nosotros por el desconocimiento de la tecnología y se tornó saturador el hecho de recibir cantidades de mensajes de los estudiantes que también estaban desconcertados por la situación; sin embargo, apoyándonos del correo electrónico, de los mensajes de texto, los audios, llamadas, infografías y videollamadas a través de Whatsapp, pudimos reanimarnos y echar a andar el año. Con muchos tropiezos, desconexiones, falta de electricidad y de megas, nos interconectamos para darle curso a los procesos de enseñanza, de aprendizaje, de autoaprendizaje y de autocontrol emocional. 

Ahora las clases son distintas debido a la no presencialidad y al uso indispensable de las tecnologías. Requieren de mayor planificación y anticipación. No obstante, la estructuración ha seguido el orden que conocemos: antes, durante y después. En cada uno de estos estadios debemos prever lo que haremos los docentes y qué harán los estudiantes, los materiales a utilizar, las herramientas tecnológicas necesarias que seleccionaremos para comunicarnos y para hacer llegar la información. En el antes es importante que anticipadamente se den los contenidos que van a estudiarse (lecturas, infografías, presentaciones, audios, videos), esto con el fin de que durante la clase se pueda tener un intercambio más cercano, para despejar dudas, hacer ejercicios; interactuar de manera más activa. Debemos tener en cuenta que las actividades a desarrollar por parte de los estudiantes no deben ser excesivas, puesto que ellos están realizando este tipo de trabajos de otras áreas de aprendizaje. 

Igualmente, no debemos exceder en el tiempo de los videos ni en el tiempo de las videoconferencias. Pueden intercalarse diapositivas con audios explicativos o conectarse en vivo entre las infografías para responder dudas. Al finalizar, debe dejarse claro lo que harán los estudiantes, cómo harán llegar sus actividades y por cual vía conectarse si surgen interrogantes. De igual modo, hacerles saber los criterios de evaluación que van a considerarse para cada ejercicio, utilizando rúbricas o listas de cotejo con el propósito de ser objetivos y que los educandos sepan cómo serán evaluados. Es preponderante que se sientan acompañados en esta nueva modalidad y que exista esa constante comunicación entre todos.

Creo que todavía estamos dando pininos en cuanto a la implementación del pensum de estudios a distancia, utilizando las tecnologías. La formación del profesorado es crucial, así como también la inducción de los estudiantes; y algo que no puede seguir esperando es la adecuación del pensum de estudios presencial a la modalidad a distancia. También sería propicio que la institución creara una plataforma digital, ambiente web o aplicación con sello institucional unergista, amigable, gratuita, de fácil acceso, a través del cual docentes y estudiantes pudiéramos comunicarnos en nuestras clases virtuales. Un espacio virtual completo, amplio y de alto nivel, donde aprendamos habilidades tecnológicas; donde encontremos tutoriales para formarnos en el uso de herramientas web, vídeos documentales, biblioteca digital, que funcione como plataforma para videoconferencias, con pizarras virtuales, con funciones que permitan crear clases dinámicas y atractivas, atención en línea, redes de interés. Para ello, también debe preverse la infraestructura tecnológica acorde, la dotación de equipos; en fin, la puesta en práctica de políticas que permitan llevar a cabo estas y otras propuestas para dinamizar el proceso formativo en nuestra alma mater. 



jueves, 2 de julio de 2020

El teléfono inteligente como herramienta de apoyo para la enseñanza y el aprendizaje

El fenómeno de la tecnología celular en los últimos años ha tenido un acelerado crecimiento y una amplia aceptación, debido a su gran capacidad de comunicación, procesamiento y almacenamiento, al manejo de contenidos multimedia y a la facilidad para integrarse a redes inalámbricas. En la familia, en el trabajo, entre nuestras amistades, en la escuela y en la universidad, podemos ver que el teléfono inteligente se ha ganado un espacio privilegiado. 

Esta tecnología de comunicación nos ha abierto un abanico inimaginable de oportunidades en el ámbito educativo y se ha convertido en la herramienta aliada de docentes y estudiantes, para hacerle frente al Covid 19, desde nuestras casas,  manteniendo el aislamiento social, pero comunicándonos en cualquier momento.

De acuerdo con investigaciones, el uso del teléfono celular en el aula de clases era considerado como un distractor educativo, no obstante, respecto a la realidad actual, este dispositivo nos ofrece aplicaciones susceptibles de apoyar cualquier modalidad educativa, en especial cuando se trata de educación a distancia. Por la riqueza potencial que brinda como herramienta pedagógica, diversos autores han aportado elementos teóricos que le abonan a una caracterización del proceso educativo con mediación de dispositivos celulares. Entre ellos, Brown (2005), quien considera que el proceso de aprendizaje de los individuos con mediación de dispositivos portátiles, es una actividad relacionada directamente con el manejo de información y la comunicación disponibles. 

Para este autor, el éxito de este proceso se alcanza cuando los individuos son capaces de resolver problemas contextualizados en su vida real, de comunicar la información y conocimientos encontrados, además de colaborar con otros individuos en su proceso de aprendizaje. Este tipo de comunicación facilita la formación de redes sociales, que genera posibilidades infinitas de interacción entre los mismos estudiantes, entre estudiantes-docentes y expertos. 

Es así como el teléfono inteligente o smartphone no viene a sustituir a ningún medio de aprendizaje, sino a ofrecer un recurso adicional de apoyo a los procesos de enseñanza y de aprendizaje en medio de la pandemia. Con esta tecnología móvil docentes y estudiantes hemos podido mantener la comunicación; obtener el acceso a la información a través de internet;  la organización mediante el manejo de contactos, uso de agenda y recordatorios; compartir audios, videos, video-llamadas, infografías, fotografías, visualizar documentos, consultar con compañeros vía voz o mensajes cortos (SMS), establecer conferencias, foro-chat, entre otras.

Pese a esta utilidad del dispositivo móvil en referencia, también hay que comentar que no todos los docentes ni estudiantes lo poseen, situación que ha creado desventaja y exclusión, debido a que no han podido recibir y compartir informaciones valiosas para su formación. Aunado a esta limitante, también está el hecho de que, los que contamos con  el teléfono, nos enfrentamos a elevados costos por tiempo de conexión y consumo de datos móviles; además, algunas especificaciones técnicas de los teléfonos celulares suman a la problemática, en especial la dificultad para escribir, la corta duración de la batería y los problemas de conectividad, que son limitantes significativas.

Ante este escenario, el llamado es a los entes gubernamentales y a las empresas de telefonía celular, para que en alianza estratégica se puedan encontrar las mejores vías para que los dispositivos de telefonía celular puedan funcionar como una herramienta de apoyo a la innovación pedagógica; para lo cual deben ampliarse los planes de megas, abaratar costos, promover estrategias para que más personas puedan adquirir los dispositivos; especialmente, deberían crearse directrices y políticas educativas que permitan dotar a los docentes y estudiantes de estos importantes equipos de tecnologías y comunicación con miras al desarrollo de situaciones didácticas y de aprendizaje susceptibles de apoyarse en las TIC para garantizar la formación de los ciudadanos en espacios virtuales apropiados, desde la distancia.

Referencias
Brown, T. (2005). Más allá del constructivismo: explorando paradigmas de aprendizaje futuros. Educación hoy, N° 2. Disponible en: http://pedagogy.ir/images/pdf/beyond_constructivism.pdf