miércoles, 9 de septiembre de 2020

Ideas sobre la marcha

La pandemia nos ha llevado a redefinir nuestra forma habitual de impartir clases. De forma inesperada, los docentes, que no nos hemos formado en el manejo de las TIC, tuvimos que reconfigurarnos, con la finalidad de continuar atendiendo a nuestros estudiantes para garantizarles la prosecución de sus estudios. Este distanciamiento social, particularmente, se presentó cuando estábamos desarrollando el segundo lapso del año académico; es decir, en plena acción, dejándonos atónitos ante la nueva realidad que teníamos que asumir inmediatamente.

Fue frustrante; muy abrumador para muchos de nosotros por el desconocimiento de la tecnología y se tornó saturador el hecho de recibir cantidades de mensajes de los estudiantes que también estaban desconcertados por la situación; sin embargo, apoyándonos del correo electrónico, de los mensajes de texto, los audios, llamadas, infografías y videollamadas a través de Whatsapp, pudimos reanimarnos y echar a andar el año. Con muchos tropiezos, desconexiones, falta de electricidad y de megas, nos interconectamos para darle curso a los procesos de enseñanza, de aprendizaje, de autoaprendizaje y de autocontrol emocional. 

Ahora las clases son distintas debido a la no presencialidad y al uso indispensable de las tecnologías. Requieren de mayor planificación y anticipación. No obstante, la estructuración ha seguido el orden que conocemos: antes, durante y después. En cada uno de estos estadios debemos prever lo que haremos los docentes y qué harán los estudiantes, los materiales a utilizar, las herramientas tecnológicas necesarias que seleccionaremos para comunicarnos y para hacer llegar la información. En el antes es importante que anticipadamente se den los contenidos que van a estudiarse (lecturas, infografías, presentaciones, audios, videos), esto con el fin de que durante la clase se pueda tener un intercambio más cercano, para despejar dudas, hacer ejercicios; interactuar de manera más activa. Debemos tener en cuenta que las actividades a desarrollar por parte de los estudiantes no deben ser excesivas, puesto que ellos están realizando este tipo de trabajos de otras áreas de aprendizaje. 

Igualmente, no debemos exceder en el tiempo de los videos ni en el tiempo de las videoconferencias. Pueden intercalarse diapositivas con audios explicativos o conectarse en vivo entre las infografías para responder dudas. Al finalizar, debe dejarse claro lo que harán los estudiantes, cómo harán llegar sus actividades y por cual vía conectarse si surgen interrogantes. De igual modo, hacerles saber los criterios de evaluación que van a considerarse para cada ejercicio, utilizando rúbricas o listas de cotejo con el propósito de ser objetivos y que los educandos sepan cómo serán evaluados. Es preponderante que se sientan acompañados en esta nueva modalidad y que exista esa constante comunicación entre todos.

Creo que todavía estamos dando pininos en cuanto a la implementación del pensum de estudios a distancia, utilizando las tecnologías. La formación del profesorado es crucial, así como también la inducción de los estudiantes; y algo que no puede seguir esperando es la adecuación del pensum de estudios presencial a la modalidad a distancia. También sería propicio que la institución creara una plataforma digital, ambiente web o aplicación con sello institucional unergista, amigable, gratuita, de fácil acceso, a través del cual docentes y estudiantes pudiéramos comunicarnos en nuestras clases virtuales. Un espacio virtual completo, amplio y de alto nivel, donde aprendamos habilidades tecnológicas; donde encontremos tutoriales para formarnos en el uso de herramientas web, vídeos documentales, biblioteca digital, que funcione como plataforma para videoconferencias, con pizarras virtuales, con funciones que permitan crear clases dinámicas y atractivas, atención en línea, redes de interés. Para ello, también debe preverse la infraestructura tecnológica acorde, la dotación de equipos; en fin, la puesta en práctica de políticas que permitan llevar a cabo estas y otras propuestas para dinamizar el proceso formativo en nuestra alma mater. 



jueves, 2 de julio de 2020

El teléfono inteligente como herramienta de apoyo para la enseñanza y el aprendizaje

El fenómeno de la tecnología celular en los últimos años ha tenido un acelerado crecimiento y una amplia aceptación, debido a su gran capacidad de comunicación, procesamiento y almacenamiento, al manejo de contenidos multimedia y a la facilidad para integrarse a redes inalámbricas. En la familia, en el trabajo, entre nuestras amistades, en la escuela y en la universidad, podemos ver que el teléfono inteligente se ha ganado un espacio privilegiado. 

Esta tecnología de comunicación nos ha abierto un abanico inimaginable de oportunidades en el ámbito educativo y se ha convertido en la herramienta aliada de docentes y estudiantes, para hacerle frente al Covid 19, desde nuestras casas,  manteniendo el aislamiento social, pero comunicándonos en cualquier momento.

De acuerdo con investigaciones, el uso del teléfono celular en el aula de clases era considerado como un distractor educativo, no obstante, respecto a la realidad actual, este dispositivo nos ofrece aplicaciones susceptibles de apoyar cualquier modalidad educativa, en especial cuando se trata de educación a distancia. Por la riqueza potencial que brinda como herramienta pedagógica, diversos autores han aportado elementos teóricos que le abonan a una caracterización del proceso educativo con mediación de dispositivos celulares. Entre ellos, Brown (2005), quien considera que el proceso de aprendizaje de los individuos con mediación de dispositivos portátiles, es una actividad relacionada directamente con el manejo de información y la comunicación disponibles. 

Para este autor, el éxito de este proceso se alcanza cuando los individuos son capaces de resolver problemas contextualizados en su vida real, de comunicar la información y conocimientos encontrados, además de colaborar con otros individuos en su proceso de aprendizaje. Este tipo de comunicación facilita la formación de redes sociales, que genera posibilidades infinitas de interacción entre los mismos estudiantes, entre estudiantes-docentes y expertos. 

Es así como el teléfono inteligente o smartphone no viene a sustituir a ningún medio de aprendizaje, sino a ofrecer un recurso adicional de apoyo a los procesos de enseñanza y de aprendizaje en medio de la pandemia. Con esta tecnología móvil docentes y estudiantes hemos podido mantener la comunicación; obtener el acceso a la información a través de internet;  la organización mediante el manejo de contactos, uso de agenda y recordatorios; compartir audios, videos, video-llamadas, infografías, fotografías, visualizar documentos, consultar con compañeros vía voz o mensajes cortos (SMS), establecer conferencias, foro-chat, entre otras.

Pese a esta utilidad del dispositivo móvil en referencia, también hay que comentar que no todos los docentes ni estudiantes lo poseen, situación que ha creado desventaja y exclusión, debido a que no han podido recibir y compartir informaciones valiosas para su formación. Aunado a esta limitante, también está el hecho de que, los que contamos con  el teléfono, nos enfrentamos a elevados costos por tiempo de conexión y consumo de datos móviles; además, algunas especificaciones técnicas de los teléfonos celulares suman a la problemática, en especial la dificultad para escribir, la corta duración de la batería y los problemas de conectividad, que son limitantes significativas.

Ante este escenario, el llamado es a los entes gubernamentales y a las empresas de telefonía celular, para que en alianza estratégica se puedan encontrar las mejores vías para que los dispositivos de telefonía celular puedan funcionar como una herramienta de apoyo a la innovación pedagógica; para lo cual deben ampliarse los planes de megas, abaratar costos, promover estrategias para que más personas puedan adquirir los dispositivos; especialmente, deberían crearse directrices y políticas educativas que permitan dotar a los docentes y estudiantes de estos importantes equipos de tecnologías y comunicación con miras al desarrollo de situaciones didácticas y de aprendizaje susceptibles de apoyarse en las TIC para garantizar la formación de los ciudadanos en espacios virtuales apropiados, desde la distancia.

Referencias
Brown, T. (2005). Más allá del constructivismo: explorando paradigmas de aprendizaje futuros. Educación hoy, N° 2. Disponible en: http://pedagogy.ir/images/pdf/beyond_constructivism.pdf

viernes, 12 de junio de 2020

Buenos días nos dé Dios…


     Nuestro idioma posee una amplia gama de signos que permite la comunicación entre las personas. Dichos signos comunicativos han ido evolucionando, trayendo como resultado las múltiples expresiones que diariamente usamos. Y, precisamente, en ese uso cotidiano del lenguaje, nos encontramos con los saludos que pronunciamos al levantarnos “buenos días” o al despedirnos por las noches “buenas noches”. Estas expresiones presentan una curiosa forma de manifestarse en nuestro castellano, debido a que se  presentan en plural, en la mayoría de los casos.
     No obstante, hay personas que prefieren el singular aunado al hecho de que en otros idiomas también es usado el singular. Los ingleses, por ejemplo, dicen "good morning" (buena mañana); los italianos "buongiorno" (buen día); los portugueses y brasileños "bom dia" (buen día) y los franceses "bonjour" (buen día). Todos usando el singular. Incluso en alemán, que es un idioma de origen germánico, se dice "guten morgen" (buen día), también en singular. Por su parte, en España es más corriente el uso en plural, y el uso en singular prolifera en determinadas zonas del español de América, en concreto en países como Argentina o Chile. En el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), de la Real Academia Española, figuran asimismo ejemplos de la expresión  “buen día” usada por autores pertenecientes a países como México, Colombia o Venezuela.
     Ante tal particularidad, los lingüistas han tratado de explicar este fenómeno, por lo que existen varias hipótesis que tratan de dilucidar las razones de nuestro saludo en plural. La Real Academia de la Lengua respalda la idea de que el saludo en plural proviene de la frase usada en la antigüedad “buenos días os dé Dios”, la cual se usaba en términos generales y no era específica para un día en concreto, y con el devenir del tiempo se fue acortando hasta “buenos días”; situación similar habría sucedido con “buenas tardes os dé Dios” o “buenas noches os dé Dios”.
     Otro de los supuestos apunta al plural expresivo; en este sentido, sostienen que los saludos en español se hacen en plural porque no denota cantidad sino intensidad. Algunos ejemplos habituales serían dar las gracias o condolencias, mandar saludos y desear felicidades.
     Una tercera hipótesis está dirigida a afirmar que los saludos en plural surgieron por  analogía con las horas canónicas, que era la forma de división del tiempo en la Edad Media y que marcaba el horario de las oraciones a los religiosos. Las horas canónicas eran los maitines, laudes o vísperas, y se indicaban en plural. Esta forma podría haber sido las que originaron el saludo en plural que realizamos en la actualidad. Esta división del tiempo seguía el ritmo de los rezos religiosos de los monasterios. Así se hablaba de "maitines" (antes del amanecer), de "laudes" (al amanecer) y "vísperas" (tras la puesta del sol), todas expresiones en plural.
     Aunque ninguna de estas presunciones está confirmada, el lingüista y miembro de la Real Academia de la Lengua Española Salvador Gutiérrez Ordóñez opina que  “lo más posible es que en sus orígenes no se dieran simplemente los ‘buenos días‘, sino que fuera una frase más larga que luego se fue acortando. Es muy posible que se dijera ‘buenos días os dé Dios‘, una expresión con la que no sólo se hacía referencia al día en curso sino también a los días sucesivos, a la existencia completa de la persona a la que iba dirigida". Este estudioso está totalmente de acuerdo con la teoría que afirma que la frase se acortó hasta lograr nuestro actual saludo en plural, pues agrega "la teoría que me parece más plausible es que originalmente fuera una frase más larga que luego se acortó y quedó en ¢buenos días¢".
     Por su parte, buenas noches es la expresión coloquial empleada como saludo y como despedida durante la noche o al irse a acostar, y buenas tardes se utiliza como salutación durante la tarde.  En cuanto a buena tarde y buena noche, el uso es escaso en singular y, cuando se emplea a comienzo de una frase,  normalmente no se hace como salutación, sino como expresión de un deseo de que la persona tenga una "buena tarde" o  una "buena noche". De hecho, el Diccionario académico recoge una acepción de buena noche como 'la que se  ha pasado con diversión, con quietud, descanso y sosiego'.
     Ahora bien, ¿cuál es la forma correcta del saludo? Aunque la mayoría de los hispanohablantes utilizan para saludarse por la mañana la forma plural, desearse un ‘buen día‘, en singular, también es perfectamente correcto. La RAE considera que es correcto usar la expresión tanto en plural o singular, pero que "Buenos días" es más tradicional y la que prevalece en la sociedad. Sin embargo, por contagio principalmente del inglés, cada vez se oye más "buen día". Ante esta explicación, resulta plausible apegarse al saludo en plural, puesto que, además de desear numerosos buenos días, también nos identificamos con ese toque especial que nos distingue de otros idiomas. Así que, a desear abundantes buenos días, buenas tardes y buenas noches para todos.

domingo, 31 de mayo de 2020

Don Tulio Febres Cordero: un ingenioso hidalgo merideño

   Tulio Antonio Febres-Cordero Troconis nace en Mérida el 31 de mayo de 1860 y muere el 3 de junio de 1938 en su ciudad natal.  Fue un notable humanista venezolano, escritor, historiador, profesor universitario, periodista y cronista no sólo de la ciudad de Mérida, sino de todo el estado. Dedicó numerosos estudios a la cultura de Los Andes venezolanos para comprender su historia cultural, costumbres, tradiciones, creencias, modos de vida. En un lenguaje sencillo, describió las tradiciones, mitos y leyendas para comprender la idiosincrasia de los pueblos y en especial de la región andina. A él debemos la hermosa Leyenda de las Cinco Águilas Blancas. 
   Su obra es polifacética, dedicada a historia, literatura, antropología, derecho, educación, entre otras ramas del saber; y se expresa tanto en crónica, ensayo, cuento, novela y poesía. Su gran proyecto fue el periódico merideño “El Lápiz” que dirigió desde su creación en 1885 hasta 1896, el cual le permitió perfeccionar la foliografía e inventar la imagotipia; técnica  por la que le otorgan el premio Pluma de Oro en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla, en 1926. Además de “El Lápiz”, dirigió los periódicos regionales “El interés de las familias”, “El Comercio”, “El Registro de Anuncios”, “El Centavo” y “El Billete”.  También, fue un notable miembro de la Academia Nacional de la Historia y de la Academia Venezolana de la Lengua, así como de la Academia Latina de las Ciencias, las Artes y las Bellas Letras con sede en París. 
   Otra de sus grandes creaciones titulada “Don Quijote en América o sea la cuarta salida del ingenioso hidalgo de la Mancha” (Mérida, 1905), representa a un caballero que intenta restaurar el mundo, sacarlo de sus vicios y resabios; por lo que emprende así una nueva aventura, una cuarta salida a tierras americanas. Así como Cervantes realiza una inflexión sobre su obra misma y con ella agudiza su conciencia sobre la escritura, Don Quijote en América coloca su punto de reflexión en la realidad americana, es decir, en las consideradas por algunos ensayos positivistas como repúblicas enfermas, que se quejan de sus males y atrasos, de las llamadas enfermedades republicanas. Esta obra recibió muchas críticas, pero, por otro lado,  grandes elogios. Don Tulio tuvo claro su objetivo cuando señaló que el héroe de los molinos de viento está vivo y muy vivo, apostado en cada encrucijada del mundo; y no se le ofende ni profana sino más bien se le rinde homenaje. Un homenaje que rinde Don Tulio a Cervantes con ocasión de los trescientos años de la aparición de su majestuosa obra Don Quijote de la Mancha.
   Fueron muchos los críticos que consideraban que el mensaje de Febres Cordero era un mensaje de bien, virtuoso, intencionalmente constructivo ante aquella hora menguada del carácter nacional y americano. La obra se oponía críticamente a la exaltación de lo exótico, a la adulteración de nuestras costumbres en todos sus órdenes y manifestaciones. Y con ella,  Febres Cordero honra a ese otro Quijote de la madre patria con un acto sincero de voluntad americana.
   Don Quijote en América es una obra plena de sentido patriótico, expresión de tantos males que nos afligían, razón por la cual llega el Ingenioso Hidalgo a levantar un programa de justicia y de humanidad, viene a “desfacer entuertos”, es decir, regresar a un mundo en el que reine la justicia, tanto para unos como para otros.  Ese ingenioso caballero, héroe de la justicia, que viene a “desfacer entuertos”, es el que cada día tiene, en algún rincón de este mundo, a una Dulcinea esperándolo y un Sancho que anhela acompañarlo… Porque, al final de la historia, el Caballero de la triste figura sigue montando a Rocinante y lo hará durante muchos siglos. Con el pobre jumento irá siempre el quijotismo, es decir, el altruismo, la generosidad, la filantropía, el amor y la utopía, y con todos ellos, los sueños y las ilusiones, el desinterés y la ingenuidad, retratando la contradictoria y fascinante realidad humana que aguarda esperanzada que reine la justicia.

viernes, 10 de abril de 2020

Comunicación didáctica en tiempos del Covid-19

      Los docentes podemos ser considerados como estilistas de almas, hacedores de sueños, exploradores de horizontes, interrogadores de realidades… Es así, como hoy nos corresponde interrogarnos acerca de esta realidad que nos ha correspondido vivir; una realidad que nos llegó de forma sorprendente y arrasadora: el Covid 19, el cual nos ha llevado a distanciarnos de ese tesoro tan preciado que guía nuestra esencia profesional. Ante esto, nos activamos, porque no solamente se trata de las emociones y querencias de nuestros estudiantes, también están inmersas nuestras familias, amigos, nuestro ser..., el mundo entero. 
       En tal sentido, tenemos que hacer uso de la varita mágica que Dios nos ha dado y que nos convierte en los alumbradores de esperanzas, de potencialidades y habilidades. Ese querer hacer o vocación de servicio, nos lleva a replantear, sobre la marcha, nuestra manera de “continuar haciendo lo que hacíamos”, a enfrentarnos con nosotros mismos y a mirar las posibilidades que están a nuestro alcance y al alcance de los estudiantes para restablecer la comunicación didáctica que está siendo interferida por esta pandemia mundial, con la mirada puesta en los caminos y horizontes del mañana. 
  Desde mi particularidad, debo confesar que no ha sido fácil. Se han alterado aspectos cotidianos, de movilidad, económicos y emocionales significativos;  sin embargo, he podido  sobreponerme a lo individual y mover la varita mágica, sacudiéndola y activando la energía positiva para seguir adelante, tomando; eso sí, las previsiones de salud que han recomendado los especialistas. Es por ello, que la comunicación ha venido a tomar parte importante en este accionar diario, una comunicación a distancia que se ha convertido en amparo, y al mismo tiempo, proyección de cada persona, construcción y articulación de alternativas entre las brechas comunicacionales que  ha desenfrenado esta pandemia.
Asumimos el reto, empujados por la realidad, de garantizar la prosecución de estudios de nuestros estudiantes unergistas a través de mecanismos multimediáticos y digitales.  Tuvimos que asumir escenarios digitales, a distancia, que nos posibilitaran el vínculo con los estudiantes para proseguir con el periodo académico. Los chats, vídeos, mensajes de textos, llamadas telefónicas, correos electrónicos, se han convertido en nuestros aliados para la comunicación didáctica, reconociendo que el componente tecnológico y la conectividad nos la han puesto más rudo. Pese a esto, la mayoría de los estudiantes han comprendido el desafío y se han conectado con la misma meta: garantizar los procesos de enseñanza y de aprendizaje en un escenario distinto, respetando las recomendaciones y resguardando nuestras vidas.
Es indiscutible que, ante la emergencia de salud y el decreto de aislamiento social, recurrimos a los medios tecnológicos y digitales para garantizar el derecho a la educación. Como mencioné, la mayoría de los estudiantes y también los docentes cuentan con computadoras, teléfonos, conexión a internet; pero ¿y los que no tienen conectividad o viven en el campo? Este es otro desafío que se nos presenta no solo a los docentes, sino también a los entes gubernamentales y autoridades académicas, a quienes les compete la generación de políticas y acciones educativas que hagan viable la puesta en práctica de la comunicación didáctica en los nuevos escenarios a distancia. De no hacerlo, estaríamos siendo cómplices de profundizar las desigualdades sociales, pero de no hacer nada, mucho más aún. Por ello, desde nuestras posibilidades como docentes hemos abierto el compás para dar oportunidades a los estudiantes y activar los correos educativos, no solo digitales y tecnológicos, sino también de “entrega puerta a puerta”; alternativa que se ha dificultado por el tema de combustible.
Pero bien, seguimos con pie firme. ¡Confiando en Dios para que esto pase pronto! Una situación que nos ha trastocado las bases, que nos ha llevado a tocar fondo y resurgir para seguir adelante. Los días pasan y los procesos educativos van a seguir. Cada uno de nosotros debemos revisarnos y poner en práctica los elementos que tengamos a la mano para garantizar la continuidad de nuestros compromisos; dentro de nuestras posibilidades, con fe, entusiasmo y con la visión puesta en el futuro, en el día después de la pandemia. Unámonos con alternativas, ideas viables y actitud propositiva para salir airosos de esta experiencia, que nos dejará un gran aprendizaje: el respeto y valoración a la vida. 

jueves, 12 de marzo de 2020

Silva Criolla: una esencia de llaneridad


          Silva Criolla, poema escrito por Francisco Lazo Martí, ha sido considerado por diversos escritores como la obra representativa de la poesía nativista en Venezuela. Fue publicada por primera vez en el año 1901, en la Revista El Cojo Ilustrado, con un número de 290 versos, en las siguientes publicaciones aumentó el número de versos alcanzado a 368 (versión más difundida de la Silva Criolla a un bardo amigo, conocida también como Manuscrito de Nutrias, en 1907).  Es una obra literaria que fusiona diversas perspectivas del poeta respecto a su vida, a sus dudas, añoranzas y el apego a su terruño.
            Esta composición poética está estructurada en once cantos con versos heptasílabos y endecasílabos, que reflejan la bella de la naturaleza, del paisaje llanero y se constituye en una hermosa y profunda invitación “a un bardo amigo” para que regrese, para que vuelva a su tierra natal, porque ya es tiempo de evitar esas horas de festines, de amores insanos que se convertirán en dardos que harán sangrar su corazón.
            El llamado es a abandonar esas cumbres, esas montañas sombrías que al levantar el día ocultan el alba naciente. Es tiempo de que vuelva, es tiempo de que torne al raso de la tierra llana, para que libre su juventud de vicios, penumbra y carnación turgente. Invita a su amigo a regresar al majestuoso llano, donde sopla del Este el viento alegre, ondea el sedoso follaje de las plantas y el sol orea la charca pantanosa. Paraíso campestre que inspira con el mugido de la vaca madrinera, el bramar del toro padrote, la copla del llanero, el vuelo del gavilán primito, del gavilán colorao, el nervioso comportamiento del cardenalito, el salto elegante y preciso del venado, el concierto de las chicharras, el oscuro rumor de las colmenas, el vuelo del turpial, del carpintero, de las garzas cenicientas o blancas y el encantador  canto de la paraulata. La descripción del paisaje llanero sigue configurando esa invitación con imágenes sensoriales que permiten detallar los encantos del campo de los cuales su amigo se ha alejado, por ello, continua el autor pidiendo a su amigo que regrese y pueda vivir el encanto del plumaje rosa de muchas garzas, la guirnalda de las flores parásitas, los nidos que cuelgan de los árboles, las bellas campanillas abiertas, el exquisito gajo de los uveros, la sabrosa almendra del merey y continúa diciendo:
En el aire, en la luz, en cuanto vive,
amor su aliento exhala;
y su aliento febril –tras el espeso
ramaje que es baluarte y es escala—
estremece del pájaro travieso
el mullido pulmón bajo del ala.
Torrente luminoso
de cumbre cenital se precipita;
del árbol generoso
la regalada sombra al sueño invita;
por el margen del caño
espárcese el rebaño;
tiemblan reverberando los confines,
y borracha de sol y miel llanera,
celeste mariposa mensajera
batiendo va sus cuatro banderines.

            En la Silva Criolla, Lazo Martí exhorta a su amigo poeta, que se ha ido para la ciudad, para que regrese a los llanos, mostrándole de forma magistralmente hermosa, las razones de su pedido: la nostalgia  que sufre  quien se ausenta de su tierra natal, el peligro de verse humillado ante los poderosos, la ciudad corruptora, el decoro personal vendido al mejor postor. En esta solicitud, el poeta muestra una concepción ética de la vida, la exaltación del campo, el repudio a la ciudad como espacio maligno y la contemplación del paisaje, el agro y la flora. Temas inspiradores que marcaron durante años la narrativa y la poesía venezolana, donde se contrasta la ciudad corrupta y la generosidad del campo. La Silva Criolla impulsó, sin duda, ese sentimiento convertido en movimiento literario, que contribuyó, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, a hacer del llano un espacio simbólico en Venezuela.