martes, 17 de noviembre de 2020

El lenguaje: comunicación y cosmovisión personal

 

El ser humano es un ser social por naturaleza. Desde que nace necesita interrelacionarse, vivir en sociedad, coexistir con la familia, como primer escenario social que brinda los cuidados en nuestros primeros años de vida, además de un hogar y abrigo, entre otras cosas básicas. Es también donde se inicia la formación, lo que requiere del uso de la comunicación primaria, que posteriormente, producto de un proceso evolutivo, dará origen a las primeras palabras.

La utilización de las palabras, entonces, nos ayuda a poder comunicarnos de la mejor manera posible con otros individuos así como también recibir mensajes dirigidos a una cantidad inespecífica de receptores; por ejemplo: los medios gráficos; al leer una revista, un periódico o un libro o cuando nos comunicamos a través de gestos. En este sentido, el lenguaje humano es mucho más complejo y amplio. Sobre estas particularidades del lenguaje, Leech (1985) sostiene que:

Lenguaje es mucho más que un instrumento de comunicación: “es el medio por el que interpretamos nuestro entorno, por el que clasificamos o «conceptualizamos» nuestras experiencias y por el que podemos estructurar la realidad con el fin de utilizar lo que ya hemos observado para el aprendizaje y el conocimiento presente y futuro” (p. 46).

 

Al respecto, hay que considerar que la lengua no sólo pone de manifiesto la forma de vida de los que la hablan, sino que expresa también otros niveles de la vida de los hablantes, más profundos, y que se relacionan con lo que denominamos cosmovisiones, o formas  de entender, comprender y explicar el mundo en el que vivimos; y esto es peculiar de cada sociedad, de cada cultura.

La palabra, en tanto patrimonio de todos, no pertenece a nadie, aunque según el ensayista francés Montaigne “Es mitad de quien la pronuncia y mitad de quien la escucha”. Las palabras que pronunciamos o escribimos nos delatan, es decir; a través de las palabras que pronunciamos mostramos una mayor carga informativa que simplemente el mensaje literal que emitimos. El filósofo Séneca decía: “Háblame para que yo te conozca”; una frase célebre que encierra la idea de considerar al lenguaje un medio de comunicación que entreteje una variada y amplia gama de información del hablante.

Siendo así, la lengua no solo contribuye con la emisión de mensajes entre personas, sino que expresa a su vez esa forma de vida, tanto en los términos de quien la usa, como en expresiones o formas de estructurar determinadas experiencias. A través del lenguaje construimos nuestros modelos mentales de cómo funciona el mundo, de cómo lo entendemos, de cómo lo interpretamos y de cómo respondemos ante las cosas. Las palabras mandan información al cerebro, esta información provoca en nosotros emociones y pensamientos que traducimos a la manera de comportarnos con nosotros mismos y con los demás. La influencia de las palabras en nuestra vida diaria es enorme debido a su fuerza y poder: una palabra al ser expresada actúa como una pequeña semilla que genera vida, convirtiéndose en energía pura que atraerá una acción o suceso.

Esto equivaldría a decir que nosotros podemos atraer el futuro de cosas buenas o malas que pueden sucedernos a través de nuestras palabras y pensamientos. Nuestros pensamientos y nuestras palabras determinan nuestra actitud y acciones, y por lo tanto, nuestras experiencias.  Del mismo modo, al hablar podemos construir o destruir, propiciar o anular los sueños de alguna persona (muchas veces sin querer o sin darnos cuenta). Es por ello, que debemos pensar antes de hablar, porque nuestras palabras deben siempre edificar, estimular, apoyar, dar consuelo y esperanza, o expresar concordia.  

En reciprocidad con estas ideas,  la Fundación española César Egido Serrano (FeCES), ante el edificio de la ONU en Nueva York, proclamó en un manifiesto, a aceptar el 23 de noviembre como Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad, coincidiendo con la fecha en la que se inauguró el Museo de la Palabra (Toledo-España), apoyada por numerosos países e Instituciones. A esta idea se pueden adherir asociaciones, instituciones y personas en particular que consideren la palabra como herramienta fundamental para erradicar la violencia y como vínculo de la humanidad. Este manifiesto invita a convertir la palabra en un medio de comunicación sin estridencias ni agravios. Es una interesante iniciativa que redunda en favor de la ciudadanía, para unir voluntades y contribuir a que se respeten los derechos fundamentales de las personas.

Es importante tomar en cuenta estas propuestas, las cuales son evidencias de que el lenguaje contiene implícito algo más completo, no es sólo signos lingüísticos; es un modo de entender, explicar y conocer lo que nos rodea; es decir, es una forma de entender lo que hay a nuestro alrededor, sean cuestiones trascendentales o la cotidianidad que nos envuelve, y que a su vez nos diferencia y también a veces nos separa de los que hablan otras lenguas. Por tanto, cuando se aprende o se enseña una lengua no sólo se transmiten signos con los que se identifican las cosas, sino formas de pensar, valores y creencias.

Es por estas razones que debemos hablar expresando y promoviendo situaciones positivas, porque las palabras tienen un poder muy significativo de influencia y unidas con nuestros pensamientos, son los que crean nuestras circunstancias, y ellas son las que definen nuestra vida;  además, como docentes, proyectamos esas energías a nuestros estudiantes ¿Alguna vez les ha pasado estar en medio de una conversación con un amigo(a), familiar, compañero(a) de trabajo y una palabra mal expresada origina una discusión?  Esto nos lleva a pensar en el poder que tienen las palabras, cuando estas pueden construir o destruir. Si decimos las palabras adecuadas en el momento oportuno, podemos levantar el ánimo si estamos decaídos, solucionar  un conflicto, mostrar apoyo a los demás, etc. En definitiva, sembremos con palabras lo que con fuerza deseamos proyectar y cosechar, esa es la clave del éxito comunicativo.

 

Referencias

Fundación César Egido Serrano (FeCES). (s/f). La palabra como vínculo de humanidad. [Documento en Línea]. Disponible en: https://www.fundacioncesaregidoserrano.com/es/newsletters/listid-2/mailid-85-museo-de-la-palabra

 

Leech, G. (1985). Semántica. Madrid: Alianza Universidad.

martes, 6 de octubre de 2020

Disoñar una nueva Venezuela. Por: Antonio Pérez Esclarín

Hoy más que nunca, y precisamente porque a  millones de venezolanos se nos niega la posibilidad de una vida digna;  la  esperanza y el compromiso son cada vez más  necesarios y urgentes.
 
El Derecho a soñar no aparece en la Declaración de los Derechos Humanos, pero sin este derecho y sin el agua que da de beber a los otros, todos los demás derechos se morirían de sed. Soñemos que es posible una Venezuela reconciliada y próspera, sin represión y sin  miseria, con un Gobierno democrático elegido mediante elecciones justas y transparentes,  que cumpla y haga cumplir la Constitución y las leyes;  y convirtamos  el  sueño en compromiso, en  proyecto de vida, al que dediquemos nuestros esfuerzos  y luchas. Por ello,  “disoñemos”  una nueva Venezuela, es decir, soñémosla y diseñémosla al mismo tiempo, en una única acción. El sueño, sin proyecto, sin acción comprometida, es pura ilusión. Pero el proyecto sin sueño, sin pasión,  sin capacidad de emocionar,  no moviliza.  En palabras de Paulo Freire, “Si realmente logramos creer en lo imposible, si logramos multiplicar personas  que crean en lo imposible, lo imposible de ayer y de hoy será la realidad de mañana, la realidad de los sueños realizados”.

Aceptar el sueño de una nueva Venezuela y adherirse a él, es  participar en el proceso de su  creación. Perder la capacidad de soñar y de sorprenderse es perder el derecho a actuar como ciudadanos, como autores y actores de los cambios necesarios en el ámbito político, económico, social y cultural. Por eso, los ciudadanos  genuinos  defendemos con tesón y con pasión el valor de la esperanza, que se arraiga en la fe en el hombre y en la mujer como sujetos de la historia y no renunciamos a soñar y a trabajar por  un país en el que, como  decía Paulo Freire, “la paz se asiente sobre la justicia, un país en  el que nadie  domine  a nadie, nadie robe a nadie, nadie discrimine a nadie, sin ser castigado legalmente. Un país profundamente democrático que garantice los derechos de todos y celebre la diversidad como riqueza.  Un país en el que el poder y la política  se asienten sobre la ética, pues su tarea es  garantizar las libertades, los derechos y los deberes, la justicia y la equidad”.
 
Por ello, frente al “Pienso, luego existo” de Descartes y  el “Conquisto, luego soy” de Hernán Cortés, que expresan la dinámica de la modernidad; o  el “Compro, luego existo”,   “Consumo, luego soy”, fundamentos de la postmodernidad,  levantamos  un valiente “Sueño y me comprometo, luego soy” de la esperanza activa. Ser humano significa tener esperanza, que es el nervio de la felicidad.
 
La esperanza, como  expresaba Ernst Bloch impide la angustia y el desaliento, pone alas a la voluntad. Sin esperanza, languidece el entusiasmo, se apagan las ganas de vivir y  luchar. Pero necesitamos educar la esperanza para superar  la ingenuidad y evitar que resbale en la desesperanza y la desesperación. Esperanza que implica la creatividad para inventar  nuevas propuestas y caminos, para superar el acomodo y la mediocridad, para no esperar que otros nos resuelvan los  problemas.   Esperanza tenaz, que no se rinde, y cultiva  el esfuerzo, la osadía, la innovación. Esperanza que se alimenta de los pequeños logros alcanzados, pero que implica seguir trabajando  con coraje y con paciencia,  compartiendo los sufrimientos y luchas  del pueblo.  Anatole France decía que “Nunca se da tanto como cuando se da esperanza”, y no hay peor ladrón que el que roba los sueños.

pesclarin@gmail.com
@pesclarin
www.antonioperezesclarin.com 

sábado, 3 de octubre de 2020

“La mejor edad de la vida es estar vivo”

 

Como un homenaje póstumo dedicado a Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido como Quino, (17-07-1932 / 30-09-2020), escribo estas líneas para resaltar una de sus creaciones más difundidas a nivel global, como es el personaje de historietas más famoso de Argentina, caracterizado por una niña inquieta, inteligente, irónica, inconformista, sensible y preguntona, llamada Mafalda. Estas historietas fueron publicadas entre los años 1964 y 1973,  alcanzando un gran renombre y vigencia, debido a que Quino, con su peculiar sentido del humor,  imprimió en Mafalda la crítica social perspicaz, inteligente y siempre actualizada, que cuestiona todo y a todos.  

Mafalda es una niña inocente, con su familia: Joaquín, Raquel y Guille, y sus amigos Susanita, Manolito, Felipe, Miguelito y Libertad, que Quino magistralmente utiliza para reflexionar acerca de la política, la economía y la sociedad en general, siempre con un toque de humor. A la pequeña Mafalda le gustan los Beatles, el Pájaro Loco, ama a la democracia, a los derechos de los niños, a la lectura, a la paz y a los panqueques. Pero, odia a James Bond, a las armas, a la guerra y no le gusta la sopa. Además, sueña con “arreglar” el mundo. Mafalda fue llevada a más de 30 países y se convirtió en la cara de diversas campañas publicitarias, postales y estampillas. Ha sido homenajeada en decenas de exposiciones en Argentina y en el extranjero. Su vigencia es un gran reconocimiento a la calidad del trabajo de Quino y al carisma de los personajes que creó, con quienes simbolizó al mundo, su filosofía y su cultura.

Quino también le dio vida a centenares de personajes anónimos en sus más de 60 años de trayectoria.  Siempre manteniendo una dosis de humor ácido, satirizó los absurdos del mundo moderno,  la  burocracia y  las instituciones  inútiles, la política y las relaciones de poder,  la  hipocresía  de  la  gente,  las desigualdades  sociales, la degradación ambiental, el sexo y la vida conyugal, entre muchos otros temas. Entre los principales libros de humor de Joaquín Lavado, se encuentran: Bien, gracias, ¿y usted? (1976),  Déjenme inventar (1983),  Quinoterapia (1985),  Gente en su sitio (1986),  Sí, cariño (1987),  Potentes, prepotentes e impotentes (1989),  Humano se nace (1991),  ¡Yo no fui! (1994),  ¡Qué mala es la gente! (1996),  ¡Cuánta bondad! (1999)  y  ¡Qué presente impresentable! (2005).

Frases emblemáticas y preguntas reflexivas,  nos hicieron retumbar los sentidos a muchos de los que leímos a Mafalda y todavía nos gusta leerla, una muestra de ellas son las siguientes:

1.      La vida es linda, lo malo es que muchos confunden linda con fácil.

2.      No es que no haya bondad, lo que pasa es que está de incógnito.

3.      El problema es que hay más gente interesada que gente interesante.

4.      ¡Paren el mundo, que me quiero bajar!

5.      Lo ideal sería tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el pecho. Así pensaríamos con amor y amaríamos con sabiduría.

6.      Tenemos hombres de principios, lástima que nunca los dejen pasar del principio.

7.      ¿Y no será que en este mundo hay cada vez más gente y menos personas?

8.      El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta.

9.      Lo malo de la gran familia humana es que todos quieren ser el padre.

10.  Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante

Así como éstas, otra gran cantidad de interrogantes que llevan a la reflexión y nos permiten cuestionar nuestra cotidianidad, que muchas veces creemos encausada en la realidad, pero una realidad que, en ocasiones, nos aleja de lo verdaderamente real.

En esta ocasión, Quino, “como padre de la creación”,  no quiso arruinar el cumpleaños 56 de la primera publicación de Mafalda, y se ausenta de este mundo solamente de forma física, porque  su pensamiento, su humor y la manera de llamar la atención acerca de los misterios de la humanidad, están presentes en el día a día de las personas y de las relaciones sociales.

Para finalizar este sencillo homenaje, retomo a Mafalda con esta interrogante “¿Que importan los años? Lo que realmente importa es comprobar que al fin de cuentas la mejor edad de la vida es estar vivo”.  Esta reflexión nos impulsa a pensar que no existe una edad que sea mejor que otra. La vida nos ofrece la oportunidad de saborear los dulzores del amor, del amanecer, del anochecer, de reír, de pasear, de conocer, de soñar, de vivir…  Estar vivo, en plenitud, en equilibrio con nosotros mismos, es lo mejor de la vida… Y eso debe formar parte de nuestra personalidad; esa es la actitud… Además, debemos apreciar que Quino no falleció, que todavía está en esa  sobresaliente edad que significa estar vivo en el recuerdo de todos sus lectores, admiradores, amigos y familiares. Mafalda podría pensar que se bajó de este planeta y está en búsqueda de un planeta más humano, con respuestas lógicas a sus incertidumbres, donde lo importante sea vivir.

Mafalda…

 

Primera edición:   29 de septiembre de 1964, en la revista Leoplán

Última edición:    25 de junio de 1973, en el semanario Siete Días Ilustrados

 

“No ando despeinada sino que mis cabellos tienen
 libertad de expresión”.



miércoles, 9 de septiembre de 2020

Ideas sobre la marcha

La pandemia nos ha llevado a redefinir nuestra forma habitual de impartir clases. De forma inesperada, los docentes, que no nos hemos formado en el manejo de las TIC, tuvimos que reconfigurarnos, con la finalidad de continuar atendiendo a nuestros estudiantes para garantizarles la prosecución de sus estudios. Este distanciamiento social, particularmente, se presentó cuando estábamos desarrollando el segundo lapso del año académico; es decir, en plena acción, dejándonos atónitos ante la nueva realidad que teníamos que asumir inmediatamente.

Fue frustrante; muy abrumador para muchos de nosotros por el desconocimiento de la tecnología y se tornó saturador el hecho de recibir cantidades de mensajes de los estudiantes que también estaban desconcertados por la situación; sin embargo, apoyándonos del correo electrónico, de los mensajes de texto, los audios, llamadas, infografías y videollamadas a través de Whatsapp, pudimos reanimarnos y echar a andar el año. Con muchos tropiezos, desconexiones, falta de electricidad y de megas, nos interconectamos para darle curso a los procesos de enseñanza, de aprendizaje, de autoaprendizaje y de autocontrol emocional. 

Ahora las clases son distintas debido a la no presencialidad y al uso indispensable de las tecnologías. Requieren de mayor planificación y anticipación. No obstante, la estructuración ha seguido el orden que conocemos: antes, durante y después. En cada uno de estos estadios debemos prever lo que haremos los docentes y qué harán los estudiantes, los materiales a utilizar, las herramientas tecnológicas necesarias que seleccionaremos para comunicarnos y para hacer llegar la información. En el antes es importante que anticipadamente se den los contenidos que van a estudiarse (lecturas, infografías, presentaciones, audios, videos), esto con el fin de que durante la clase se pueda tener un intercambio más cercano, para despejar dudas, hacer ejercicios; interactuar de manera más activa. Debemos tener en cuenta que las actividades a desarrollar por parte de los estudiantes no deben ser excesivas, puesto que ellos están realizando este tipo de trabajos de otras áreas de aprendizaje. 

Igualmente, no debemos exceder en el tiempo de los videos ni en el tiempo de las videoconferencias. Pueden intercalarse diapositivas con audios explicativos o conectarse en vivo entre las infografías para responder dudas. Al finalizar, debe dejarse claro lo que harán los estudiantes, cómo harán llegar sus actividades y por cual vía conectarse si surgen interrogantes. De igual modo, hacerles saber los criterios de evaluación que van a considerarse para cada ejercicio, utilizando rúbricas o listas de cotejo con el propósito de ser objetivos y que los educandos sepan cómo serán evaluados. Es preponderante que se sientan acompañados en esta nueva modalidad y que exista esa constante comunicación entre todos.

Creo que todavía estamos dando pininos en cuanto a la implementación del pensum de estudios a distancia, utilizando las tecnologías. La formación del profesorado es crucial, así como también la inducción de los estudiantes; y algo que no puede seguir esperando es la adecuación del pensum de estudios presencial a la modalidad a distancia. También sería propicio que la institución creara una plataforma digital, ambiente web o aplicación con sello institucional unergista, amigable, gratuita, de fácil acceso, a través del cual docentes y estudiantes pudiéramos comunicarnos en nuestras clases virtuales. Un espacio virtual completo, amplio y de alto nivel, donde aprendamos habilidades tecnológicas; donde encontremos tutoriales para formarnos en el uso de herramientas web, vídeos documentales, biblioteca digital, que funcione como plataforma para videoconferencias, con pizarras virtuales, con funciones que permitan crear clases dinámicas y atractivas, atención en línea, redes de interés. Para ello, también debe preverse la infraestructura tecnológica acorde, la dotación de equipos; en fin, la puesta en práctica de políticas que permitan llevar a cabo estas y otras propuestas para dinamizar el proceso formativo en nuestra alma mater. 



jueves, 2 de julio de 2020

El teléfono inteligente como herramienta de apoyo para la enseñanza y el aprendizaje

El fenómeno de la tecnología celular en los últimos años ha tenido un acelerado crecimiento y una amplia aceptación, debido a su gran capacidad de comunicación, procesamiento y almacenamiento, al manejo de contenidos multimedia y a la facilidad para integrarse a redes inalámbricas. En la familia, en el trabajo, entre nuestras amistades, en la escuela y en la universidad, podemos ver que el teléfono inteligente se ha ganado un espacio privilegiado. 

Esta tecnología de comunicación nos ha abierto un abanico inimaginable de oportunidades en el ámbito educativo y se ha convertido en la herramienta aliada de docentes y estudiantes, para hacerle frente al Covid 19, desde nuestras casas,  manteniendo el aislamiento social, pero comunicándonos en cualquier momento.

De acuerdo con investigaciones, el uso del teléfono celular en el aula de clases era considerado como un distractor educativo, no obstante, respecto a la realidad actual, este dispositivo nos ofrece aplicaciones susceptibles de apoyar cualquier modalidad educativa, en especial cuando se trata de educación a distancia. Por la riqueza potencial que brinda como herramienta pedagógica, diversos autores han aportado elementos teóricos que le abonan a una caracterización del proceso educativo con mediación de dispositivos celulares. Entre ellos, Brown (2005), quien considera que el proceso de aprendizaje de los individuos con mediación de dispositivos portátiles, es una actividad relacionada directamente con el manejo de información y la comunicación disponibles. 

Para este autor, el éxito de este proceso se alcanza cuando los individuos son capaces de resolver problemas contextualizados en su vida real, de comunicar la información y conocimientos encontrados, además de colaborar con otros individuos en su proceso de aprendizaje. Este tipo de comunicación facilita la formación de redes sociales, que genera posibilidades infinitas de interacción entre los mismos estudiantes, entre estudiantes-docentes y expertos. 

Es así como el teléfono inteligente o smartphone no viene a sustituir a ningún medio de aprendizaje, sino a ofrecer un recurso adicional de apoyo a los procesos de enseñanza y de aprendizaje en medio de la pandemia. Con esta tecnología móvil docentes y estudiantes hemos podido mantener la comunicación; obtener el acceso a la información a través de internet;  la organización mediante el manejo de contactos, uso de agenda y recordatorios; compartir audios, videos, video-llamadas, infografías, fotografías, visualizar documentos, consultar con compañeros vía voz o mensajes cortos (SMS), establecer conferencias, foro-chat, entre otras.

Pese a esta utilidad del dispositivo móvil en referencia, también hay que comentar que no todos los docentes ni estudiantes lo poseen, situación que ha creado desventaja y exclusión, debido a que no han podido recibir y compartir informaciones valiosas para su formación. Aunado a esta limitante, también está el hecho de que, los que contamos con  el teléfono, nos enfrentamos a elevados costos por tiempo de conexión y consumo de datos móviles; además, algunas especificaciones técnicas de los teléfonos celulares suman a la problemática, en especial la dificultad para escribir, la corta duración de la batería y los problemas de conectividad, que son limitantes significativas.

Ante este escenario, el llamado es a los entes gubernamentales y a las empresas de telefonía celular, para que en alianza estratégica se puedan encontrar las mejores vías para que los dispositivos de telefonía celular puedan funcionar como una herramienta de apoyo a la innovación pedagógica; para lo cual deben ampliarse los planes de megas, abaratar costos, promover estrategias para que más personas puedan adquirir los dispositivos; especialmente, deberían crearse directrices y políticas educativas que permitan dotar a los docentes y estudiantes de estos importantes equipos de tecnologías y comunicación con miras al desarrollo de situaciones didácticas y de aprendizaje susceptibles de apoyarse en las TIC para garantizar la formación de los ciudadanos en espacios virtuales apropiados, desde la distancia.

Referencias
Brown, T. (2005). Más allá del constructivismo: explorando paradigmas de aprendizaje futuros. Educación hoy, N° 2. Disponible en: http://pedagogy.ir/images/pdf/beyond_constructivism.pdf

viernes, 12 de junio de 2020

Buenos días nos dé Dios…


     Nuestro idioma posee una amplia gama de signos que permite la comunicación entre las personas. Dichos signos comunicativos han ido evolucionando, trayendo como resultado las múltiples expresiones que diariamente usamos. Y, precisamente, en ese uso cotidiano del lenguaje, nos encontramos con los saludos que pronunciamos al levantarnos “buenos días” o al despedirnos por las noches “buenas noches”. Estas expresiones presentan una curiosa forma de manifestarse en nuestro castellano, debido a que se  presentan en plural, en la mayoría de los casos.
     No obstante, hay personas que prefieren el singular aunado al hecho de que en otros idiomas también es usado el singular. Los ingleses, por ejemplo, dicen "good morning" (buena mañana); los italianos "buongiorno" (buen día); los portugueses y brasileños "bom dia" (buen día) y los franceses "bonjour" (buen día). Todos usando el singular. Incluso en alemán, que es un idioma de origen germánico, se dice "guten morgen" (buen día), también en singular. Por su parte, en España es más corriente el uso en plural, y el uso en singular prolifera en determinadas zonas del español de América, en concreto en países como Argentina o Chile. En el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), de la Real Academia Española, figuran asimismo ejemplos de la expresión  “buen día” usada por autores pertenecientes a países como México, Colombia o Venezuela.
     Ante tal particularidad, los lingüistas han tratado de explicar este fenómeno, por lo que existen varias hipótesis que tratan de dilucidar las razones de nuestro saludo en plural. La Real Academia de la Lengua respalda la idea de que el saludo en plural proviene de la frase usada en la antigüedad “buenos días os dé Dios”, la cual se usaba en términos generales y no era específica para un día en concreto, y con el devenir del tiempo se fue acortando hasta “buenos días”; situación similar habría sucedido con “buenas tardes os dé Dios” o “buenas noches os dé Dios”.
     Otro de los supuestos apunta al plural expresivo; en este sentido, sostienen que los saludos en español se hacen en plural porque no denota cantidad sino intensidad. Algunos ejemplos habituales serían dar las gracias o condolencias, mandar saludos y desear felicidades.
     Una tercera hipótesis está dirigida a afirmar que los saludos en plural surgieron por  analogía con las horas canónicas, que era la forma de división del tiempo en la Edad Media y que marcaba el horario de las oraciones a los religiosos. Las horas canónicas eran los maitines, laudes o vísperas, y se indicaban en plural. Esta forma podría haber sido las que originaron el saludo en plural que realizamos en la actualidad. Esta división del tiempo seguía el ritmo de los rezos religiosos de los monasterios. Así se hablaba de "maitines" (antes del amanecer), de "laudes" (al amanecer) y "vísperas" (tras la puesta del sol), todas expresiones en plural.
     Aunque ninguna de estas presunciones está confirmada, el lingüista y miembro de la Real Academia de la Lengua Española Salvador Gutiérrez Ordóñez opina que  “lo más posible es que en sus orígenes no se dieran simplemente los ‘buenos días‘, sino que fuera una frase más larga que luego se fue acortando. Es muy posible que se dijera ‘buenos días os dé Dios‘, una expresión con la que no sólo se hacía referencia al día en curso sino también a los días sucesivos, a la existencia completa de la persona a la que iba dirigida". Este estudioso está totalmente de acuerdo con la teoría que afirma que la frase se acortó hasta lograr nuestro actual saludo en plural, pues agrega "la teoría que me parece más plausible es que originalmente fuera una frase más larga que luego se acortó y quedó en ¢buenos días¢".
     Por su parte, buenas noches es la expresión coloquial empleada como saludo y como despedida durante la noche o al irse a acostar, y buenas tardes se utiliza como salutación durante la tarde.  En cuanto a buena tarde y buena noche, el uso es escaso en singular y, cuando se emplea a comienzo de una frase,  normalmente no se hace como salutación, sino como expresión de un deseo de que la persona tenga una "buena tarde" o  una "buena noche". De hecho, el Diccionario académico recoge una acepción de buena noche como 'la que se  ha pasado con diversión, con quietud, descanso y sosiego'.
     Ahora bien, ¿cuál es la forma correcta del saludo? Aunque la mayoría de los hispanohablantes utilizan para saludarse por la mañana la forma plural, desearse un ‘buen día‘, en singular, también es perfectamente correcto. La RAE considera que es correcto usar la expresión tanto en plural o singular, pero que "Buenos días" es más tradicional y la que prevalece en la sociedad. Sin embargo, por contagio principalmente del inglés, cada vez se oye más "buen día". Ante esta explicación, resulta plausible apegarse al saludo en plural, puesto que, además de desear numerosos buenos días, también nos identificamos con ese toque especial que nos distingue de otros idiomas. Así que, a desear abundantes buenos días, buenas tardes y buenas noches para todos.